Mientras el promedio nacional subió a 8,5 por cada mil nacidos vivos —rompiendo una tendencia a la baja histórica desde 2002—, la provincia se ubica muy por encima de la media, solo superada por Corrientes y Chaco. Expertos advierten sobre el impacto de la pobreza y el deterioro del sistema sanitario.
Las cifras sanitarias de 2024 encendieron las alarmas en el norte argentino y golpearon especialmente a La Rioja. Según el informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, la provincia registró una tasa de mortalidad infantil de 11,7 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos, ubicándose como la tercera jurisdicción con peor desempeño sanitario en este indicador crítico, superando ampliamente el promedio nacional.
El reporte, que abarca el primer año completo de gestión del gobierno nacional de La Libertad Avanza, revela un deterioro generalizado: la tasa país aumentó 0,5 puntos, pasando de 8 a 8,5, lo que marca el quiebre de una tendencia descendente que se sostenía desde 2002. Sin embargo, la situación riojana es mucho más aguda que la media federal.

El «podio» negativo
La Rioja quedó ubicada en la zona roja del mapa sanitario, superada únicamente por Corrientes (con una tasa de 14) y Chaco (11,8). Detrás de La Rioja aparecen Formosa y Santiago del Estero (ambas con 10,7). En el otro extremo, la Ciudad de Buenos Aires ostenta la tasa más baja con 4,9.
Este indicador mide las muertes de menores de un año, divididas en neonatales (primeros 27 días de vida, vinculadas a condiciones congénitas y atención del parto) y posneonatales (del día 28 al año, relacionadas con condiciones ambientales y socioeconómicas).

Causas y advertencias
Adolfo Rubinstein, exministro de Salud de la Nación, analizó el fenómeno y explicó que el aumento general «es muy preocupante ya que quiebra una tendencia secular» de descenso. Para el especialista, las cifras de 2024 «son atribuibles más al aumento de la pobreza y sus consecuencias sociosanitarias», en un contexto de crisis que se agravó en el último tiempo.
Por su parte, desde la Fundación Soberanía Sanitaria advirtieron sobre el impacto del desempleo y las condiciones laborales en el acceso al sistema de salud. «Es probable que ante estas dificultades los controles de salud en general disminuyan y el contacto con el sistema se dé ante situaciones agudas por guardia», señalaron.

El informe oficial, que inicialmente fue publicado y luego borrado de los canales del Ministerio, expone también un debilitamiento en el rol rector de la cartera sanitaria nacional. Fernando Zingman, exjefe de Salud en Unicef Argentina, indicó que «las provincias están cada una resolviendo por su lado», ante la disminución de personal y programas nacionales específicos para maternidad e infancia.











































