El intendente capitalino se mostró con el jefe del bloque oficialista en un acto operativo frente al Palacio Municipal. En medio de la emergencia vial y el recorte de fondos nacionales, Molina busca «territorializar» a los cuadros parlamentarios y enviar señales hacia 2027 con un dirigente que pisa fuerte en el interior.
Armando Molina decidió que la explanada de la Municipalidad sea el escenario para un movimiento que trasciende la gestión de los servicios públicos. En un acto rodeado de cuadrillas y maquinaria pesada, el intendente se mostró junto al presidente del bloque de diputados del PJ, Cristian Pérez, para supervisar el avance del plan de bacheo intensivo.
La jugada del jefe comunal contiene un mensaje político cifrado. Al sacar a Pérez de la comodidad del recinto legislativo y llevarlo al «barro» de la emergencia vial, Molina potencia una figura que hasta ahora funcionaba como el nexo técnico entre el Ejecutivo y los diputados. Pérez, quien representa al departamento Rosario Vera Peñaloza (con cabecera en Chepes), aporta el volumen del interior que el municipio necesita para validar un programa financiado con recursos propios ante la parálisis de la obra pública nacional.
Un puente entre la Capital y los Llanos
La presencia de un diputado del interior profundo en una actividad netamente urbana no es casual. Molina busca «federalizar» su gestión capitalina y Pérez, ex intendente de Chepes, conoce de cerca el manejo de las crisis operativas.
- La Emergencia Vial: El municipio ya ejecutó más de 600 intervenciones bajo un decreto de 150 días que prioriza avenidas y accesos a centros de salud.
- El factor territorial: Al integrar a Pérez, Molina envía un guiño a los intendentes de los Llanos, construyendo una alianza que busca romper la imagen de un oficialismo puramente centrado en la Capital.
- El reclamo a Nación: Ambos dirigentes coincidieron en señalar que el deterioro crítico de las calles responde a la «asfixia financiera» impuesta por el gobierno de Javier Milei.
El casting para 2027 y el «orden» del gabinete
Dentro del peronismo riojano, el gesto se lee como parte del armado para la sucesión. Mientras Ricardo Quintela enfrenta dificultades para ordenar su propia interna familiar y frenar las aspiraciones de su círculo íntimo, Molina empieza a tejer alianzas con los «pesos pesados» que controlan el territorio.
Potenciar a Cristian Pérez le permite a Molina controlar la interna en un escenario donde otras figuras, como el jefe de Gabinete Juan Luna Corzo, pierden terreno tras el desembarco de Ricardo Herrera en la Secretaría General. La consolidación de este eje ofrece una alternativa de gestión operativa frente al desgaste de la burocracia estatal, que hoy administra sueldos promedio de apenas 350 dólares.
El costo de la transitabilidad
Pese al despliegue en la explanada, la realidad financiera condiciona cada bache tapado. La Rioja maneja 100 millones de dólares mensuales, pero el costo de la infraestructura compite con la necesidad de sostener a 30.000 trabajadores precarizados que subsisten con 150 dólares.
Molina sabe que el éxito del plan de bacheo es su seguro de vida política. Si logra mejorar la cara de la ciudad sin el auxilio de Nación, llegará al 2027 con una medalla que pocos pueden ostentar en el peronismo que gobierna desde 1983. La foto con el diputado de Chepes indica que el intendente ya no camina solo; está construyendo el equipo para lo que viene.



