El proyecto que debate el Congreso propone una baja en las contribuciones patronales a través del FAL y el RIFL. Para las empresas que se sumen al incentivo de formalización, la carga total sobre el sueldo bruto podría caer del 44% al 32%.
La discusión sobre la modernización del mercado de trabajo en Argentina ha sumado un capítulo determinante: la reducción directa de los costos no salariales. Según un análisis del economista Nadin Argañaraz, el proyecto de ley que incluye el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) plantea un esquema de alivio fiscal que beneficia especialmente a las PyMEs.
Actualmente, el costo de contratar —sumando aportes y contribuciones— representa un 44% sobre el sueldo bruto. Con la nueva normativa, este porcentaje iniciaría un sendero descendente para intentar frenar la pérdida de puestos de trabajo, que ya suma 294 mil empleos formales menos en los últimos dos años.
PyMEs: las principales beneficiarias del nuevo esquema
El esquema propuesto establece una diferenciación por tamaño de empresa. Mientras que para las grandes firmas la contribución patronal bajaría del 27% al 26%, para las pequeñas y medianas empresas el recorte sería más agresivo, llegando al 24,5%.
«Si se aplican las reducciones adicionales previstas del 0,5%, las PyMEs pagarían un 24% de contribuciones, logrando un alivio del 3% respecto de la situación actual».
Sin embargo, el cambio más drástico se daría bajo el paraguas del RIFL, un régimen diseñado para blanquear trabajadores informales, donde las contribuciones patronales caerían al 15%.
Comparativa: Peso total de cargas sociales sobre el sueldo bruto
| Escenario | Empresas Grandes | PyMEs | RIFL (Formalización) |
| Situación Actual | 44% | 44% | — |
| Con FAL | 43% | 41,5% | — |
| Con FAL + Reducción Extra | 42,5% | 41% | — |
| Bajo Régimen RIFL | — | — | 32% |
Fuente: Elaboración propia en base a datos de Nadin Argañaraz.
Un contexto de urgencia laboral
Este debate ocurre en un momento crítico para el empleo. Durante 2025, el empleo asalariado formal privado registró caídas consecutivas durante siete meses. En provincias como La Rioja, donde el sector privado se ve asfixiado por el estancamiento y la inflación, la reducción del costo laboral es vista como una herramienta vital para evitar cierres de comercios e industrias.
Actualmente, el 46,8% de los hogares argentinos atraviesa una situación de estrés económico. A pesar del superávit comercial récord de US$ 1.987 millones en enero, el mercado interno sigue deprimido.
Por ello, la apuesta del Gobierno es que este alivio en las cargas patronales sirva como el «combustible» para que las empresas vuelvan a contratar. Según el Monitor de Opinión de Zentrix, el 66,7% de los ciudadanos todavía mantiene la esperanza de que estas reformas sean el «comienzo del despegue» definitivo de la economía argentina.




