Un relevamiento nacional de DC Consultores revela que dos tercios de la población perciben las reformas del oficialismo como el motor del crecimiento, mientras que un tercio vaticina un retroceso irreversible.
A mediados de febrero de 2026, el clima social en Argentina presenta una configuración de expectativas tan marcada como divisiva. Según el último informe presentado por el analista Aníbal Urios, titular de DC Consultores, la percepción sobre el rumbo económico y político del país bajo la administración de Javier Milei arroja un resultado contundente sobre la confianza de un sector mayoritario frente al pesimismo del resto.
El estudio, que relevó 2.030 casos a nivel nacional entre el 14 y el 17 de febrero, se centra en la valoración de las reformas estructurales impulsadas por el Poder Ejecutivo.
Optimismo vs. Escepticismo: Los números de la reforma
La encuesta plantea una dicotomía directa sobre el impacto de las medidas oficiales. Para la mayoría de los consultados, el país atraviesa una etapa de transición necesaria hacia la expansión, mientras que para una minoría significativa, el camino actual conduce a una caída profunda.
El 66,7% de los encuestados considera que las reformas de Javier Milei representan «el comienzo del despegue» para que Argentina crezca.
En contrapartida, un 33,3% de la muestra sostiene una visión diametralmente opuesta, calificando el proceso actual como «el principio del fin», bajo la premisa de que la nación se encuentra en retroceso.
Mapa de situación: Relevamiento nacional Febrero 2026
| Percepción de las Reformas | Impacto Percibido | Porcentaje |
| Comienzo del despegue | Argentina crece | 66,7% |
| Principio del fin | Argentina retrocede | 33,3% |
Análisis de contexto
Los resultados se dan en un marco donde la discusión pública gira en torno a la sostenibilidad del modelo y el impacto de los cambios legislativos en la vida cotidiana. La cifra de 2/3 de apoyo a la proyección de crecimiento sugiere que, a pesar de las dificultades económicas, el Gobierno conserva un núcleo sólido de esperanza en su programa de reformas.
Este escenario plantea un desafío para la oposición, que no logra capturar la narrativa del descontento en la misma magnitud en que el oficialismo retiene la narrativa del futuro. No obstante, el tercio de la población que visualiza un retroceso marca un piso de resistencia que sigue de cerca la evolución de indicadores clave como el consumo y el empleo.







