Inés Brizuela y Doria respaldó las críticas contra el gobernador por sus polémicas declaraciones sobre el mandato de Javier Milei. Desde el radicalismo recordaron el «asedio sistemático» que sufrió la gestión municipal de la capital riojana entre 2019 y 2023.
La onda expansiva provocada por las declaraciones del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, sobre la continuidad del Gobierno Nacional, sumó un nuevo capítulo de confrontación en el plano local. Tras la sugerencia del mandatario provincial de que la gestión de Javier Milei podría no terminar su mandato, la oposición riojana salió a denunciar lo que consideran una conducta histórica de «autoritarismo y desestabilización».
La exintendenta de la capital provincial, Inés Brizuela y Doria, se hizo eco de las críticas que vinculan las palabras de Quintela con una supuesta metodología de «golpismo institucional» aplicada en la provincia contra quienes no pertenecen al arco oficialista.
El antecedente de la Capital: «Intentó voltear su gestión»
A través de sus redes sociales, Luz Yoma, referente del espacio que lidera Brizuela y Doria recordó la conflictiva relación que mantuvo la Casa de las Tejas con el Palacio Ramírez de Velasco durante el período 2019-2023. Según denuncian, el gobernador aplicó un «asedio económico y político» contra la primera mujer en conducir la capital riojana por el simple hecho de no ser peronista.
«Las declaraciones golpistas de Quintela no sorprenden. Intentó voltear sistemáticamente la gestión en la intendencia de la Capital por no ser peronista».
Desde el entorno de la exintendenta radical, subrayan que la actual retórica de Quintela contra el Poder Ejecutivo Nacional es un calco de las estrategias de presión que sufrió la ciudad de La Rioja, donde el retraso en el envío de fondos y los conflictos gremiales fogoneados desde la provincia fueron una constante durante cuatro años.
Un «manual» de conducta política
La crítica de la oposición apunta a una matriz de pensamiento dentro del PJ riojano que no aceptaría la alternancia democrática ni la convivencia con signos políticos diferentes. En ese sentido, las advertencias de Quintela sobre una posible crisis similar a la de 2001 son interpretadas por el radicalismo como una amenaza directa más que como un análisis de la realidad.
- La acusación: Para el radicalismo riojano, el peronismo local utiliza las instituciones para disciplinar a los adversarios.
- El paralelismo: Ven en el ataque de Quintela a Milei el mismo modus operandi que se utilizó para asfixiar financieramente a la municipalidad de la Capital.
- La sentencia: «El manual del peronismo riojano es así: golpista», sentenciaron voceros cercanos a la exintendenta.
Tensión en aumento
El respaldo de Brizuela y Doria a estas acusaciones ocurre en un momento de máxima fragilidad institucional en la provincia, marcada por el default de la deuda y el descontento salarial. La oposición busca capitalizar el rechazo nacional que generaron los dichos del gobernador para visibilizar la situación interna de La Rioja.
«No se puede hablar de democracia cuando se intenta desestabilizar a un gobierno elegido por el voto popular, sea nacional o municipal».
Con la mirada puesta en las próximas contiendas electorales, la UCR y sus aliados intentan consolidar un frente que denuncie el «avasallamiento» de las instituciones riojanas, mientras Quintela resiste las denuncias judiciales por incitación a la violencia que ya tramitan en los tribunales federales.




