El presidente del Congreso Partidario del PJ sugirió que el actual gobernador debe seguir al frente de la provincia, advirtiendo que «en política todo es posible» frente a los límites constitucionales. Sus dichos reviven las controversiales declaraciones del exmandatario Sergio Casas, quien advirtió sobre el peligro de que «un resentido» tome el poder.
El pedido por la continuidad de Quintela
En recientes declaraciones televisivas, Fabián de la Fuente, asesor político y presidente del Congreso Partidario del Partido Justicialista (PJ) de La Rioja, encendió el debate sobre el futuro político de la provincia al manifestar abiertamente su deseo de que el actual gobernador, Ricardo Quintela, se mantenga en el poder.
Durante una entrevista, De la Fuente fue tajante respecto a su postura: «Para mí, si hay alguien que tiene que continuar gobernando la provincia de La Rioja, es Ricardo Quintela».
Sin embargo, el dirigente peronista reconoció el principal obstáculo para este escenario: el límite legal. «El tema es que no puede constitucionalmente», admitió. Pese a esta restricción, De la Fuente dejó la puerta abierta a posibles escenarios futuros con una frase que resonó en el ámbito local: «En política todo es posible». Esta declaración sugiere la posibilidad de que el oficialismo busque alternativas o consensos para sortear los impedimentos que prohíben un nuevo mandato.
El fantasma de los «resentidos» y el miedo a perder el poder
El fuerte impulso del oficialismo por retener la gobernación no se da en el vacío y trae al presente otras intervenciones polémicas dentro del mismo espacio político. Las palabras de De la Fuente hicieron eco de los recordados y efusivos dichos del exgobernador y actual diputado nacional, Sergio Casas.
En un encendido discurso frente a otros dirigentes, Casas había expresado un profundo temor ante la posibilidad de que la oposición tomara las riendas de la provincia. En aquel momento, el exmandatario lanzó una dura advertencia sobre las consecuencias de perder el gobierno: «Dios no permita, porque se ve que nosotros no estamos capacitados… Dios no permita que llegue un resentido a gobernar La Rioja».
Lejos de detenerse allí, Casas argumentó que la llegada de un «resentido» al poder implicaría una persecución directa contra los miembros de su espacio político y sus familias. «Porque nos va a meter presos a todos. No importa nosotros, pero sí nuestros hijos», sentenció, dejando en evidencia la tensión y el dramatismo con el que algunos sectores del oficialismo perciben una eventual alternancia política.
Un escenario político en tensión
La combinación de ambos discursos refleja el clima interno del oficialismo riojano. Por un lado, la búsqueda de mecanismos —incluso al límite de lo establecido por la Constitución— para asegurar la continuidad del proyecto político encabezado por Ricardo Quintela. Por el otro, el temor explícito, verbalizado por figuras de peso como Sergio Casas, a las represalias judiciales o políticas en caso de que un sector adverso logre gobernar la provincia.






























