El gobernador de La Rioja ratificó sus críticas al rumbo económico del Gobierno Nacional, descartó que sus dichos sean «golpistas» y advirtió sobre un creciente descontento social. Además, minimizó la denuncia penal en su contra y pidió unidad en el peronismo.
En una extensa entrevista, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, volvió a encender la polémica tras sus recientes declaraciones sobre la continuidad del mandato de Javier Milei. Lejos de retractarse, el mandatario provincial profundizó su análisis sobre la crisis social y económica, trazando paralelismos con el escenario de 2001 y cuestionando la «judicialización de la política».
Quintela sostuvo que sus expresiones no responden a un deseo personal, sino a una lectura de la realidad basada en indicadores como el cierre de comercios, la devaluación y el desfinanciamiento de las provincias. «No me puedo arrepentir porque lo que planteé fue una visión de lo que visualizo que puede suceder en el corto o mediano plazo», afirmó.
La advertencia sobre el estallido social
Para el mandatario riojano, el ajuste aplicado por el Ejecutivo Nacional está impactando de lleno en los sectores más vulnerables y en la clase media, generando un escenario de alta volatilidad.
«Todo esto se va acumulando y se va generando una presión de una olla a presión que en algún momento puede estallar. Esto es lo que yo planteé».
Al ser consultado sobre si sus palabras podían interpretarse como un discurso golpista, Quintela fue tajante al recordar la historia del peronismo. «Yo me niego al tema del golpismo. El movimiento al cual pertenezco es el que más ha sido golpeado, desde las bombas en Plaza de Mayo hasta los desaparecidos», señaló, tildando de «improvisados» a los actuales funcionarios nacionales.
Tensión local y la sombra de 2001
La relación con el oficialismo nacional tiene su correlato en La Rioja, donde el gobernador mantiene un fuerte enfrentamiento con Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados. Quintela acusó a Menem de intentar «incendiar» la provincia y de retener recursos coparticipables que pertenecen a los riojanos.
Respecto a las comparaciones con la crisis del 2001, el gobernador —quien era diputado nacional en aquel entonces— recordó que en esa época también se advirtió al Gobierno sobre el inminente colapso.
- El paralelismo: Quintela insistió en que «la puntuación» de sus dichos pudo ser malinterpretada, pero que el fondo es una advertencia política.
- La crítica al modelo: Sostuvo que el país tiene un potencial enorme en minería, energía y agroindustria, pero que el actual modelo está «destruyendo la industria nacional».
La reorganización del peronismo y la denuncia de Stornelli
Sobre el futuro del Partido Justicialista, el gobernador se mostró optimista y descartó etiquetas internas. «El kirchnerismo no existió nunca, lo que existe es el peronismo», sentenció. En ese sentido, reveló mantener diálogos con figuras como Martín Llaryora y expresó su respeto por Juan Schiaretti, buscando puntos de coincidencia para un proyecto de país que «empatice con la sociedad».
Finalmente, se refirió a la denuncia penal presentada por el fiscal Carlos Stornelli por presunta incitación a la violencia colectiva.
«Yo no incité a la violencia. Si quieren judicializar la política por las expresiones de un gobernador que plantea la realidad que vive su provincia… que hagan lo que crean conveniente».
Quintela concluyó advirtiendo que, si el proceso actual continúa, quien asuma en 2027 recibirá «un país en cenizas», subrayando que lo más grave es la «destrucción de la esperanza» del pueblo argentino.







