El Presidente participó de la primera reunión de la Junta de Paz impulsada por el mandatario norteamericano. Descartó que el control del petróleo sea el eje central de la escalada, destacó las operaciones militares «quirúrgicas» conjuntas, y pronosticó un reordenamiento global que aislará a China.
Desde la ciudad de Washington, y en medio de un clima de máxima tensión internacional por la crisis entre Estados Unidos, Israel e Irán, el presidente Javier Milei analizó el escenario bélico y se alineó fuertemente con la postura de su par estadounidense, Donald Trump, al asegurar que el conflicto armado en Medio Oriente no se extenderá en el tiempo.
El jefe de Estado argentino, que se encuentra en territorio norteamericano participando de la primera reunión de la Junta de Paz impulsada por Trump —donde compartió panel y ubicación estratégica con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán—, fue tajante al desestimar las teorías que ubican a los hidrocarburos en el centro de la disputa.
“Este tipo de argumentación es muy pobre conceptualmente y obvio es errado. Aquí lo que importa desde la perspectiva de Estados Unidos es pura y exclusivamente la geopolítica”, sentenció el mandatario en diálogo con la periodista Julieta Tarrés en FM Now.
En su detallado análisis internacional, Milei explicó que las operaciones militares estadounidenses desplegadas hasta el momento se han caracterizado por un nivel extremo de precisión. Según describió el Presidente, se trata de intervenciones “quirúrgicas” que logran su objetivo al combinar la sofisticada inteligencia del Estado de Israel con la aplastante capacidad militar de Washington.
Para graficar este punto, el líder libertario acudió a un antecedente táctico: recordó una intervención previa en Venezuela que, según relató, duró apenas 18 minutos y contó con una vertiginosa fase de extracción de tan solo 47 segundos. Un claro ejemplo, a sus ojos, de la alta precisión y letalidad de las fuerzas implicadas.
Durante la entrevista, el Presidente también hizo un repaso del mapa caliente del conflicto. Mencionó el reciente y certero ataque contra la cúpula del régimen iraní y la consecuente represalia de Teherán, una contraofensiva que no solo abrió distintos frentes, sino que derivó en el cierre del estrecho de Ormuz, un cuello de botella estratégico y una de las rutas energéticas más vitales del planeta.
El impacto económico y el nuevo orden mundial
Lejos de limitar su lectura a lo estrictamente militar, Milei advirtió sobre los daños colaterales que la guerra podría infligir en los mercados. Para ello, citó las recientes alertas emitidas por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, quien anticipó que la escalada bélica presionará al alza los precios internacionales —con especial foco en el barril de petróleo— y amenazará con provocar una dura desaceleración económica global debido a la contracción de la oferta.
Bajo este complejo panorama, el mandatario argentino consideró que la situación podría forzar una respuesta de mayor magnitud por parte de la Casa Blanca. Sin embargo, se mantuvo firme en su pronóstico inicial: “Es de esperar que la guerra tenga un corto alcance”, reiteró.
A modo de conclusión, Milei proyectó que la onda expansiva de esta crisis terminará gestando un profundo reordenamiento político internacional. En su visión, este nuevo escenario geopolítico tenderá a aislar al régimen de China y a debilitar severamente a sus aliados, desatando un proceso que, según sus propias palabras, culminará en una competencia global “más pura y limpia”.

































