Tras la asamblea del Parque Eólico Arauco, que autorizó explorar ventas y captar inversores, la provincia ahora pone el foco en el segmento solar. Arauco Energía convocó a tratar la transferencia de su unidad en Aimogasta, en un proceso que revela presión financiera y reconfigura su modelo energético.
La política energética de La Rioja entró en una fase decisiva. Mientras el Parque Eólico Arauco ya concretó su Asamblea General Extraordinaria —donde se habilitó formalmente avanzar en la búsqueda de inversores y en la eventual venta de activos—, ahora el foco se desplaza hacia el negocio solar, con la convocatoria de Arauco Energía para tratar la venta de Arauco Solar Aimogasta.
El doble movimiento, que involucra tanto al principal complejo eólico como a una de las unidades solares de la provincia, configura un proceso integral de revisión de activos estratégicos, con impacto potencial a nivel nacional.
El eólico ya dio el primer paso
La asamblea del Parque Eólico Arauco no solo fue un trámite formal. En los hechos, habilitó al directorio a avanzar en negociaciones concretas: identificar interesados, analizar propuestas y eventualmente vender proyectos o participaciones accionarias.
Ese paso marca un punto de inflexión. El parque, considerado durante años como uno de los emblemas de la generación renovable pública en Argentina, quedó formalmente abierto al ingreso de capital privado o a una eventual desinversión estatal.
El proceso, ahora en marcha, dependerá de las condiciones de mercado, la valuación de los activos y la capacidad de la provincia de atraer inversores en un contexto macroeconómico complejo.
El turno del solar: Aimogasta en la agenda
En paralelo, Arauco Energía S.A.P.E.M. convocó a una asamblea extraordinaria con un punto central: la autorización o ratificación de la venta del paquete accionario de Arauco Solar Aimogasta S.A.U.
A diferencia del eólico —donde la instancia institucional ya se cumplió—, el segmento solar se encuentra en una etapa previa, pero con un objetivo claro: avanzar en la transferencia de activos.
La inclusión de este punto confirma que la estrategia provincial no es aislada ni puntual, sino parte de una reconfiguración más amplia del portafolio energético.
Un modelo en revisión
El esquema energético de La Rioja se construyó en la última década sobre la base de empresas estatales con fuerte presencia en renovables. Hoy, ese modelo entra en revisión.
La apertura del Parque Eólico a potenciales ventas y la posible transferencia del activo solar en Aimogasta muestran un cambio de lógica: de la expansión estatal a la búsqueda de financiamiento vía mercado.
Este giro responde, en gran medida, a la presión sobre las cuentas públicas y a la necesidad de generar recursos en un contexto de restricción fiscal.
Entre la urgencia financiera y el control estratégico
El dilema es claro. Por un lado, la provincia necesita liquidez y herramientas para afrontar sus compromisos financieros. Por otro, los activos energéticos representan infraestructura clave para el desarrollo económico y la autonomía productiva.
La eventual venta —total o parcial— de estos activos podría aliviar la situación en el corto plazo, pero plantea interrogantes sobre el control futuro de la matriz energética provincial.
Impacto más allá de La Rioja
El proceso no es menor en términos nacionales. La decisión de una provincia de avanzar sobre la venta de activos renovables relevantes introduce una señal en un sector que busca inversiones, pero también estabilidad y previsibilidad.
Con el Parque Eólico ya en fase operativa tras su asamblea y el negocio solar en camino a definirse, La Rioja se convierte en un caso testigo de cómo las tensiones fiscales pueden reconfigurar el rol del Estado en sectores estratégicos.
El resultado de estas decisiones no solo marcará el futuro energético de la provincia, sino también el equilibrio entre lo público y lo privado en el desarrollo de las energías renovables en la Argentina.
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