A falta de una jornada para el cierre del mes, los envíos automáticos de la Nación muestran una mejora en términos corrientes respecto de marzo del año pasado, cuando la provincia había percibido $76.659 millones. Sin embargo, el aumento queda por debajo de la inflación y refleja una caída en términos reales.
A falta de un día para el cierre de marzo, el Gobierno de La Rioja acumula ingresos por coparticipación federal de impuestos por $89.592 millones, según datos oficiales de transferencias automáticas. El monto implica un crecimiento nominal del 16,9% frente a los $76.659 millones registrados en igual período de marzo de 2025.
El dato, en apariencia positivo, cambia de signo cuando se lo ajusta por inflación. Con una variación interanual de precios que se ubicó en torno al 33,1%, los recursos que recibe la provincia por coparticipación evidencian una caída real significativa, lo que tensiona aún más las cuentas públicas locales.
En términos concretos, el incremento nominal de casi $13.000 millones no logra compensar la pérdida de poder adquisitivo de los fondos. Esto implica que, en términos reales, la provincia dispone de menos recursos que un año atrás para afrontar gastos corrientes, en un contexto donde el peso del gasto en personal supera el 49% del total.
La coparticipación constituye la principal fuente de financiamiento de La Rioja, por lo que cualquier variación en su dinámica impacta de manera directa sobre la sostenibilidad fiscal. En este escenario, la caída real de los ingresos limita la capacidad de maniobra del gobierno provincial, especialmente para sostener salarios, programas sociales y funcionamiento del Estado.
El comportamiento de marzo se inscribe en una tendencia más amplia: si bien las transferencias automáticas muestran recuperación en términos nominales, la aceleración inflacionaria de los últimos meses erosiona esos incrementos y genera un ajuste implícito sobre las provincias.
Además, el dato cobra relevancia política en el marco de la relación entre Nación y provincias. Con una reducción de las transferencias discrecionales y un esquema de mayor disciplina fiscal impulsado desde el Gobierno nacional, las jurisdicciones dependen cada vez más de los recursos automáticos, que hoy muestran un deterioro en términos reales.
Para La Rioja, este escenario se combina con una estructura de gasto altamente rígida y una fuerte dependencia del empleo público, lo que amplifica el impacto de la caída real de ingresos. La ecuación se vuelve aún más compleja si se considera el frente financiero, con una elevada exposición a deuda en moneda extranjera.
Así, el cierre de marzo deja una señal clara: aunque los números nominales muestran crecimiento, la capacidad real de financiamiento de la provincia se encuentra en retroceso, consolidando un escenario de restricción fiscal que proyecta tensiones hacia los próximos meses.
Más información







