El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

La Rioja, atrapada en el círculo vicioso: menos coparticipación, más conflicto laboral y deuda con el futuro

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que La Rioja depende en un 61% de los recursos que llegan desde la Nación, recibió en marzo una caída del 5,6% en transferencias reales y ya acumula conflictos laborales en educación y empleo público. El gobierno nacional propone como salida un adelanto de coparticipación…

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que La Rioja depende en un 61% de los recursos que llegan desde la Nación, recibió en marzo una caída del 5,6% en transferencias reales y ya acumula conflictos laborales en educación y empleo público. El gobierno nacional propone como salida un adelanto de coparticipación que las provincias deberán devolver con una tasa del 15%, lo que agrava la dependencia estructural en lugar de resolverla.


Hay una trampa que funciona con la precisión de un mecanismo de relojería. Baja el consumo, cae la recaudación nacional, se reducen las transferencias a las provincias, los gobiernos locales no pueden sostener los salarios del sector público, estalla el conflicto gremial, el Estado nacional ofrece como remedio un adelanto de coparticipación que la provincia deberá devolver con intereses, y el ciclo comienza de nuevo. Para La Rioja, esa trampa no es una metáfora: es la descripción exacta de su situación fiscal en el primer trimestre de 2026, documentada con rigor por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en su informe «La contracara de la caída de la recaudación provincial: el incremento de la conflictividad laboral provincial», publicado en abril de 2026.

El documento construye una radiografía del federalismo fiscal argentino en estado de emergencia. Y La Rioja aparece en cada uno de sus indicadores más críticos: entre las provincias más dependientes de los fondos nacionales, entre las más afectadas por la caída de los Recursos de Origen Nacional en marzo, entre las que el gobierno nacional identificó para recibir adelantos de coparticipación, y entre las que registran conflictos laborales en el Estado provincial que no han encontrado resolución duradera.

La dependencia que no perdona

El punto de partida del informe del CEPA es estructural y no admite eufemismos: las transferencias tributarias de origen nacional representan en promedio el 44,8% de los ingresos provinciales en concepto de Coparticipación Federal de Impuestos (CFI), guarismo que asciende al 54,0% del total si se incorporan el resto de las transferencias de origen nacional (RON).

Pero ese promedio encubre una realidad mucho más severa para las provincias del interior más rezagadas. En el caso de La Rioja, los recursos de coparticipación y transferencias de origen nacional representan aproximadamente el 61% del total de sus ingresos, de acuerdo con los datos que el propio informe grafica para 2023. Es decir, casi dos de cada tres pesos que ingresan a las arcas del gobierno de Ricardo Quintela provienen de decisiones que se toman en Buenos Aires, no en La Rioja.

Esa dependencia estructural convierte a la provincia en una de las más vulnerables ante cualquier variación —hacia abajo— en la recaudación nacional. Y en el primer trimestre de 2026, esa variación fue a la baja en forma sostenida y generalizada.

Tres meses de caída consecutiva: el primer trimestre más magro

En marzo de 2026, por tercer mes consecutivo, se observó un descenso interanual de los Recursos de Origen Nacional (RON), en este mes del 3,8% en términos reales. En el mismo sentido, la Coparticipación Federal de Impuestos exhibió una caída del 7,0% interanual, que ya había sufrido retrocesos en enero y febrero de 2026 del 8,3% y del 8,9% respectivamente. En promedio, el trimestre fue muy magro: -6,1% en RON y -8,0% en Coparticipación.

Para La Rioja, el golpe de marzo fue uno de los más duros del país. Al analizar la situación provincia por provincia se observa un comportamiento homogéneo: todas las jurisdicciones registraron en marzo una caída real en las transferencias de Recursos de Origen Nacional. Se destacan CABA (-6,7%), San Juan (-5,9%) y el conjunto de Córdoba, La Rioja y Mendoza (-5,6%) como las más afectadas.

El dato cobra mayor gravedad cuando se lo cruza con la otra vertiente del problema: la caída de los Recursos de Origen Nacional fue agravada por una contracción propia de los Recursos de Origen Provincial (ROP). Desde el inicio de la gestión de Milei, estos recursos han sufrido una caída real promedio del 7,3% en comparación con el promedio de la etapa anterior, y en enero de 2026 los ROP se redujeron un 3,5% en términos reales interanuales.

La combinación es devastadora para una provincia como La Rioja: caen los fondos que llegan de afuera y también caen los que genera adentro. No hay ninguna fuente de ingresos que compense la contracción.

La estructura del gasto que convierte la crisis en conflicto

Para entender por qué la caída de la recaudación se traduce tan rápida y directamente en conflicto laboral, es necesario comprender cómo gastan las provincias argentinas. El gasto provincial se caracteriza por concentrarse en servicios sociales —que incluyen jubilaciones y salarios de docentes, personal de salud y fuerzas de seguridad— que representan, en promedio, entre el 70% y el 80% del total erogado.

Esa estructura es prácticamente inamovible en el corto plazo. Un gobierno provincial que recibe menos fondos no puede, de un mes para el otro, reformar su sistema previsional, reducir su planta docente o cerrar hospitales. Lo que sí puede hacer —y lo que termina ocurriendo— es dilatar los aumentos salariales, plantear paritarias insuficientes frente a la inflación, y generar el terreno fértil para la protesta gremial.

La Rioja: acuerdo docente y ATE en pie de guerra

El informe del CEPA relevó al menos 92 conflictos laborales de trabajadores estatales en todo el país desde inicios de 2026. El 80,4% siguen activos y no logran solucionarse con las ofertas de paritarias de los gobiernos provinciales, mientras que el 19,6% se resolvieron momentáneamente hasta la próxima negociación paritaria.

La Rioja figura en ese mapa con dos frentes de conflicto, uno parcialmente resuelto y otro activo. La Rioja presenta dos conflictos en educación y empleo público. Se alcanzó un acuerdo con los gremios docentes para garantizar el inicio de clases, pero los empleados estatales representados por ATE consideran que los aumentos otorgados son insuficientes ante el deterioro del poder adquisitivo.

La lectura política de ese cuadro es significativa. El gobierno provincial de Quintela logró destrabar el conflicto docente, probablemente el más visible y políticamente sensible, pero no pudo satisfacer a los trabajadores del empleo público general. ATE, que representa a un amplio espectro de la administración estatal provincial, mantiene su reclamo activo en un contexto en el que los salarios reales del sector público llevan más de dos años perdiendo terreno contra la inflación.

El conflicto de ATE no es un dato menor en la geografía política de La Rioja: la Central de Trabajadores argentinos (CTA) tiene en la provincia una presencia histórica relevante, y sus reclamos suelen articularse con las disputas más amplias sobre el modelo de administración estatal que el gobierno de Quintela viene sosteniendo desde su asunción.

El adelanto que no es solución: La Rioja entre las 12 provincias de la trampa

La respuesta del gobierno nacional ante el cuadro de conflictividad generalizada reveló, según el CEPA, la naturaleza profunda del problema más que su solución. El gobierno nacional anunció que oficializará por decreto un régimen de adelantos de fondos coparticipables para 12 provincias —Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, La Rioja, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán—, con un tope de $400.000 millones, sujeto a devolución a lo largo del año con una tasa del 15%.

La Rioja está en esa lista. La pregunta que el informe del CEPA formula con contundencia analítica es si esa herramienta resuelve algo o simplemente desplaza el problema en el tiempo a un costo financiero adicional.

La respuesta del propio informe no deja margen a la duda: la dinámica ha sido la siguiente: la caída del consumo se reflejó en la retracción de transferencias por Coparticipación y en la caída de recaudación de impuestos propios de las provincias. Ello tensionó las relaciones laborales en el sector público y generó recortes en salud, educación, seguridad social, seguridad y/o justicia. Se multiplicaron los conflictos. Para paliar el problema, el Estado nacional interviene proponiendo adelantos de coparticipación, que implican menores ingresos futuros y consolidan la caída de la actividad. La necesidad de recursos debilita, aún más, el poder de negociación de las provincias.

Para La Rioja, aceptar el adelanto significa comprometer coparticipación futura en un momento en que esa coparticipación ya está cayendo. Es pagar hoy los salarios de los estatales con los fondos que mañana deberían sostener el funcionamiento ordinario del Estado provincial. Y hacerlo con una tasa de interés del 15% anual que agrega un costo financiero a una provincia que ya arrastra déficit estructural.

Una dependencia que Milei no inventó pero profundizó

El federalismo fiscal argentino tiene una asimetría histórica que ningún gobierno de las últimas décadas logró corregir de manera sostenida. Las provincias del interior más pequeñas —y La Rioja entre ellas con particular énfasis— fueron construyendo a lo largo de décadas un aparato estatal sobredimensionado en relación con su base tributaria propia, financiado en gran medida por los fondos de coparticipación que redistribuyen la renta generada en los grandes centros urbanos y los polos exportadores.

Ese modelo tiene sus defensores y sus críticos, pero tiene también una característica que el informe del CEPA ilumina con claridad meridiana: cuando la masa coparticipable cae, las provincias dependientes no tienen amortiguadores propios capaces de absorber el impacto. No tienen una base exportadora que genere divisas. No tienen un sector industrial que sostenga el empleo privado. Lo que tienen, masivamente, es empleo público. Y ese empleo público se financia con los fondos que llegan de Buenos Aires.

En ese sentido, la política de ajuste fiscal del gobierno de Javier Milei no creó la dependencia estructural de La Rioja, pero la expone en su forma más desnuda. Cuando el Estado nacional comprime el gasto, las provincias que más dependen de ese Estado son las que más acusan el impacto. Y La Rioja, con el 61% de sus recursos provenientes de transferencias nacionales, es —por definición y por historia— una de las más expuestas.

El 2026, año de prueba para Quintela

El cuadro que traza el informe del CEPA tiene una dimensión política que trasciende lo fiscal y que en La Rioja tiene nombre propio. Ricardo Quintela, que viene posicionándose en el tablero nacional del peronismo con vocación de jugador de largo aliento y con la vista puesta en el ciclo electoral de 2027, enfrenta en 2026 su prueba de fuego doméstica más exigente.

Administrar una provincia con recursos decrecientes, un gremio docente que aceptó condiciones mínimas para no bloquear el inicio del ciclo lectivo, y una ATE que mantiene su conflicto abierto sin perspectiva de resolución inmediata, requiere una capacidad de gestión financiera que los propios números del CEPA ponen en duda que sea posible sin una recomposición de los fondos nacionales.

La alternativa —aceptar el adelanto de coparticipación con tasa del 15%— coloca al gobernador ante una disyuntiva que sintetiza la relación de fuerzas entre el gobierno nacional y las provincias en el esquema actual: o La Rioja acepta el auxilio en los términos que fija Milei, comprometiendo ingresos futuros y debilitando aún más su posición negociadora, o se sostiene en la resistencia y asume el costo político de no poder pagar salarios en tiempo y forma.

No es una elección cómoda para ningún gobernador. Para uno que construye su perfil nacional sobre la confrontación con el gobierno central, resulta además una contradicción que sus adversarios políticos —empezando por el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem— no tardarán en señalar con satisfacción.

El informe del CEPA no habla de política, habla de números. Pero en La Rioja, como en toda provincia con economía dependiente del Estado, los números siempre terminan hablando de política.

Fuente: CEPA — Centro de Economía Política Argentina. «La contracara de la caída de la recaudación provincial: el incremento de la conflictividad laboral provincial.» Abril 2026. Datos de base: Ministerio de Economía de la Nación e INDEC.


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