La salud privada en La Rioja llega a un punto de quiebre: APOS no paga desde diciembre, hay pacientes internados y 90 empleos en riesgo en Chilecito

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La Clínica Privada de Chilecito no cobra a APOS desde diciembre, PAMI paga en tiempo pero con valores congelados desde hace casi dos años, y la empresa de energía amenazó con cortar el servicio con pacientes adentro. El Colegio Médico de la capital suma su propio reclamo: recién cobró noviembre y los cupos se agotan antes de fin de mes.

La cadena de pagos del sistema de salud privado en La Rioja se rompió. No es una metáfora ni una advertencia preventiva: es la descripción de lo que está ocurriendo en este momento en la Clínica Privada de Chilecito, donde la institución tiene pacientes internados, no puede pagar salarios, no puede afrontar gastos de energía eléctrica y no recibe dinero de APOS desde diciembre. Cuatro meses sin cobrar. Con gente adentro.

«No puedo pagar los sueldos ni afrontar gastos esenciales. Ayer vino la empresa de energía a advertir un corte del servicio», relató el director de la clínica, y lo que sigue es la frase que resume la paradoja de todo el sistema: «Es una impotencia enorme: el propio Estado no me paga, pero me exige que cumpla con todo».

APOS: cuatro meses de silencio en la caja

El convenio entre APOS y la clínica establece plazos de 90 días para el pago de las prestaciones. Hoy, a 9 de abril, la institución no percibió absolutamente nada desde diciembre. No es que APOS pague tarde: es que no está pagando. Los depósitos que llegan son parciales, irregulares, sin previsibilidad. «Va transfiriendo de a poco, sin ningún tipo de previsión. Eso genera un desorden total», describió el director de la institución.

El desorden no es solo contable. Tiene consecuencias en cadena que afectan directamente la atención de los pacientes: si la clínica no paga a las droguerías, las droguerías no mandan medicamentos. Sin insumos, no hay prestaciones. El sistema colapsa desde adentro.

Durante un tiempo, la institución logró compensar los atrasos de APOS con los ingresos de otras obras sociales. Ese colchón ya no existe: las otras obras sociales también acumulan retrasos significativos. El punto de inflexión que el sector venía advirtiendo llegó.

PAMI paga, pero con valores de hace dos años

El cuadro en Chilecito tiene una segunda capa que complica aún más la ecuación: PAMI cumple los plazos de pago, pero los valores que abona no se actualizan desde hace casi dos años. En un contexto donde los costos operativos —energía, insumos, salarios— subieron de manera sostenida y acumularon una inflación que en los últimos dos años supera el 100%, cobrar en tiempo con tarifas de 2023 equivale en la práctica a cobrar cada vez menos en términos reales.

La combinación es la que destruye cualquier ecuación financiera: una obra social que no paga y otra que paga mal. Entre las dos, la clínica sostiene una nómina de entre 80 y 90 personas entre empleados y profesionales cuya continuidad laboral está en riesgo. El director advirtió además sobre un fenómeno que excede a La Rioja: en todo el país han cerrado más de 300 clínicas por esta misma problemática.

En la capital, el Colegio Médico suma su propio reclamo

El malestar con APOS no se limita al interior provincial. En la ciudad de La Rioja, el Colegio Médico viene reclamando por dos problemas que se superponen: los plazos de pago y los cupos de atención.

En materia de pagos, la situación es paradójica: APOS no interrumpe los pagos, pero llega con meses de atraso sistemático. En este momento, el sistema acaba de cobrar las prestaciones de noviembre. Son casi cinco meses de demora sobre una obra social que concentra alrededor del 70% de las prestaciones médicas de toda la provincia. Que no se corte es la única buena noticia. Que llegue cuando llegue es el problema.

El contraste con otras obras sociales es elocuente: la mayoría paga a los 60 días y algunas ya lo hacen a los 45. APOS, la más grande, la que sostiene al sistema, es la que paga más tarde.

Los valores acordados para las consultas quedaron establecidos por categorías: $19.000 para la categoría A, $21.000 para la B, $23.000 para la C —donde se ubica la mayoría de los especialistas— y $25.000 para la categoría E, que incluye especialidades críticas como pediatría. El afiliado aporta un copago de $10.000 y el resto lo cubre APOS. El Colegio Médico valoró la actualización pero advierte que el diálogo sobre plazos y cupos continúa abierto.

Los cupos que se terminan antes de fin de mes

El segundo frente de conflicto con APOS es el de los cupos de atención. Cada médico puede atender hasta 200 pacientes mensuales si trabaja en el sistema público, o 300 si lo hace exclusivamente en el ámbito privado. El problema es que esos límites ya no alcanzan para absorber la demanda real.

Este mes el sistema llegó a un punto crítico: el cupo de prácticas se agotó tres días antes de fin de mes porque la demanda aumentó y el monto del cupo no fue actualizado. Tres días sin poder atender con cobertura a pacientes que la necesitan, porque el sistema llegó a su techo y nadie lo amplió a tiempo. El Colegio Médico ya está en negociaciones con APOS para resolver el punto.

Un sistema que se sostiene de milagro

Lo que el cruce de estas dos situaciones —la clínica de Chilecito al borde del colapso y el Colegio Médico de la capital reclamando por pagos de noviembre— revela es un sistema de salud privado provincial que funciona sobre la base de la deuda diferida y la resignación profesional. Las instituciones y los médicos siguen atendiendo porque el paciente no tiene la culpa de que APOS no pague. Pero ese margen de aguante tiene límites que la clínica de Chilecito está describiendo con precisión: pacientes internados, amenaza de corte de luz, salarios impagos.

Si el propio Estado provincial no puede garantizar que su obra social pague en tiempo y con valores actualizados, la pregunta que queda sin responder es qué sucede con el sistema de salud de La Rioja cuando las instituciones privadas que lo complementan ya no puedan seguir sosteniendo el déficit que el Estado les transfiere.

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