El segundo de Caputo por Radio Fénix: «La Rioja tiene que enfocarse en cómo hacerse atractiva para que venga la inversión»
José Luis Daza, segundo de Luis Caputo en la cartera económica nacional, fue entrevistado por Radio Fénix de La Rioja y planteó que la provincia debe transitar desde la dependencia estructural del Estado hacia un modelo de competitividad provincial basado en bajos impuestos, atracción de inversión privada y aprovechamiento del potencial en energías renovables. La definición se produce en pleno conflicto entre la administración Quintela y la Casa Rosada por las transferencias coparticipables congeladas.
El viceministro de Economía de la Nación, José Luis Daza, fue entrevistado este lunes por Radio Fénix de La Rioja y aprovechó el espacio para plantear de manera directa al gobierno provincial su recomendación de política económica: La Rioja debe abandonar progresivamente la dependencia del empleo público estatal y construir un nuevo modelo basado en la atracción de inversión privada, la reducción de impuestos distorsivos y el aprovechamiento del potencial provincial en energías renovables. La definición, formulada con tono pedagógico pero contundente, se produjo en pleno conflicto entre la administración de Ricardo Quintela y la Casa Rosada por las transferencias coparticipables que el oficialismo nacional habría congelado tras el rechazo del paquete de condiciones políticas exigido por Martín Menem.
La pregunta que abrió el bloque sobre La Rioja vino del propio entrevistador de Radio Fénix, quien le planteó al funcionario que el 80% del empleo provincial es estatal y que, en consecuencia, la recuperación económica que el oficialismo nacional reivindica «se nota mucho menos» en distritos con esa estructura ocupacional. La respuesta de Daza fue conceptual antes que circunstancial: «Aquí se presenta una oportunidad. Entiendo perfectamente la herencia de La Rioja, esta herencia con dependencia alta de las transferencias y del empleo público producto de una herencia. Ahora, aquí hay un cambio de régimen en donde las decisiones más importantes ya no van a ser tomadas en la ciudad. Las decisiones económicas más importantes van a empezar a ser tomadas en las diferentes provincias».
La definición política del viceministro tiene implicaciones estructurales relevantes. La fórmula «cambio de régimen» describe una reasignación de competencias y responsabilidades del Estado nacional hacia las provincias, en línea con la doctrina libertaria que predica la subsidiariedad descentralizadora del aparato público. Aplicada a La Rioja, esa lógica significa que la provincia ya no podrá esperar que la masa coparticipable y las transferencias discrecionales sostengan el modelo de empleo público que históricamente caracterizó la estructura económica provincial; deberá, según el planteo de Daza, construir su propia base económica a partir de inversión privada, reducción tributaria local y un ambiente favorable a los negocios.
El consejo concreto del funcionario fue formulado con precisión técnica. «Lo que tienen que hacer las diferentes provincias es enfocarse en cómo pueden hacerse lo más atractivas para el ambiente de negocio, para que venga la inversión, cómo eliminar aquellos impuestos que son sumamente distorsivos y que hacen muy caro operar», planteó Daza. La definición apunta directamente a la estructura tributaria provincial argentina, donde Ingresos Brutos opera como uno de los gravámenes más cuestionados por los economistas por su efecto cascada sobre la cadena productiva, y donde los regímenes de retenciones y percepciones generan costos adicionales para empresas que operan en múltiples jurisdicciones.
El ejemplo que utilizó el viceministro para ilustrar su recomendación generó él mismo cierta incomodidad explícita. Daza recurrió al caso de Japón, una nación insular sin recursos naturales significativos que, según su lectura, transitó desde la pobreza extrema hacia el desarrollo industrial mediante «una política de impuestos sumamente bajos con un Estado muy chiquito que permitió que vinieran las empresas a producir». El propio funcionario aclaró posteriormente, ante la pregunta del conductor de Radio Fénix, que no buscaba comparar a La Rioja con Japón —»son realidades totalmente distintas»— sino transmitir el concepto de actitud económica: la mentalidad de atraer negocios y crear condiciones favorables para la inversión privada.
La hipótesis técnica subyacente al planteo de Daza requiere examen específico. La economía riojana exhibe efectivamente una concentración significativa del empleo en el sector público, fenómeno que tiene raíces históricas en el régimen de promoción industrial de los años ochenta —cuya pérdida de vigencia progresiva no fue compensada por modelos alternativos de desarrollo productivo— y en la utilización del Estado provincial como amortiguador social frente a la fragilidad de la base económica privada. La sugerencia del funcionario nacional implica desmontar ese amortiguador, lo que requeriría plazos largos, recursos significativos y voluntad política compartida entre Nación y provincia que actualmente no existe.
El propio viceministro identificó, sin embargo, un componente del potencial riojano que podría operar como vector de la transformación que sugiere. «La Rioja tiene oportunidades muy buenas, están haciendo cosas muy interesantes en lo que es la energía verde», afirmó Daza, recordando que la provincia genera «más del 75% de la generación eléctrica con energías alternativas». El reconocimiento valida el desarrollo del sector eólico y solar provincial, particularmente vinculado al Parque Eólico Arauco —cuya gestión fue cuestionada por el propio Martín Menem hace pocos días— y a la Estación Solar Nonogasta, entre otros proyectos.
La conversación radial abarcó también los temas centrales de la coyuntura macroeconómica nacional. Sobre la inflación de marzo, Daza reconoció el «shock monetario» de la segunda mitad de 2025 vinculado a «los eventos políticos» pero defendió la trayectoria de desinflación: las expectativas del mercado proyectan que en los próximos doce meses la inflación bajará hacia el 23-24%. El compromiso reiterado del Gobierno es mantener el superávit fiscal y no emitir dinero para financiar déficits, fórmula que el funcionario describió como «rompiendo con décadas y décadas de inflación en Argentina».
Sobre el riesgo país, Daza ofreció una explicación específica de por qué la baja todavía no se ha consolidado en niveles más bajos. «La historia nos condena. Nuestra historia es una de muchos defaults», planteó, recordando que los modelos econométricos utilizados por inversores institucionales internacionales asignan probabilidad alta de default a países con historia de cesaciones de pago. La Argentina, según el viceministro, viene rompiendo con esa historia mediante el déficit cero, la compra sostenida de reservas y la voluntad de cumplir con los compromisos financieros, pero el reconocimiento del mercado opera con rezago temporal sobre las decisiones de política económica.
La respuesta del funcionario sobre el consumo, especialmente sensible para La Rioja —que registró la segunda peor caída del país en venta de combustibles durante marzo y un retroceso del 9,5% acumulado en el primer trimestre—, apuntó a relativizar la lectura negativa. Daza sostuvo que las cuentas nacionales muestran al consumo «en los niveles más altos históricos» y advirtió sobre la necesidad de considerar el cambio en los hábitos de compra: la migración hacia plataformas electrónicas como Mercado Libre desplaza ventas que antes se registraban en supermercados, generando aparente caída donde en realidad hay reasignación de canales.
La decisión de Daza de aceptar la entrevista —en lugar de canalizar la comunicación a través de Buenos Aires— constituye un gesto político específico hacia el público riojano que busca construir condiciones de aceptación social para las exigencias del Gobierno nacional sobre la provincia.
La pregunta de fondo que dejó la entrevista es si el modelo que propone el oficialismo nacional para La Rioja es viable en los plazos políticos relevantes. Transformar una economía provincial estructurada durante cuatro décadas alrededor del empleo público y los regímenes de promoción industrial requiere horizonte temporal de mediano plazo, inversión privada que actualmente no llega —La Rioja no figura en el ranking del RIGI con inversiones aprobadas— y consensos políticos entre Nación y provincia que la coyuntura confrontativa actual hace impracticables. El consejo de Daza opera, en ese sentido, como hoja de ruta conceptual antes que como propuesta operativa concreta. La administración Quintela, mientras tanto, gestiona la coyuntura con los recursos disponibles y apuesta políticamente a una eventual alternancia en 2027 que reordene el juego con un peronismo más afín al modelo de Estado fuerte que el propio gobernador reivindica como contrapropuesta al esquema libertario.