El Partido Justicialista riojano oficializó la candidatura presidencial de Quintela en redes sociales y citó a Uñac en el armado, en plena pulseada con San Juan
El espacio que conduce el gobernador riojano lanzó una serie de seis placas en Instagram bajo el lema «Quintela 2027: proyecto y unidad», con una crítica frontal al gobierno de Javier Milei y una nómina de presidenciables peronistas que incluye a Axel Kicillof, Sergio Massa y al senador sanjuanino Sergio Uñac. La mención de Uñac se produce en simultáneo con la disputa por límites con Ischigualasto y el bloqueo judicial al corredor logístico hacia el yacimiento Josemaría.
El Partido Justicialista de La Rioja oficializó este lunes la candidatura presidencial de Ricardo Quintela mediante una serie de seis placas gráficas difundidas a través de su cuenta oficial en Instagram. La operación comunicacional, encabezada por la consigna «Quintela 2027: proyecto y unidad», traduce a formato visual el lanzamiento que el gobernador había anticipado en una entrevista con LA NACION, ratificó en la gira federal por el norte argentino y formalizará en el acto del 1° de Mayo en Parque Norte. La novedad estratégica de la pieza es la inclusión del senador nacional Sergio Uñac entre los presidenciables del armado peronista, en pleno momento de tensión con San Juan.
La placa central de la secuencia exhibe la consigna «Ricardo Quintela marca el camino» y reproduce la frase del propio gobernador: «Quiero ser candidato a presidente». El texto complementa con dos definiciones políticas: «Con unidad, experiencia y un proyecto de país» y «El peronismo empieza a ordenarse de nuevo». La línea retórica reproduce los ejes que el quintelismo viene desplegando desde hace semanas y que la propia entrevista del gobernador con LA NACION había anticipado: candidatura presidencial sin disolver el espacio en una negociación de cúpulas, defensa de las PASO como mecanismo de selección de candidaturas, y posicionamiento como tercera vía dentro del peronismo opositor a Milei.
La crítica al gobierno nacional ocupa un bloque específico de la operación. Una de las placas, titulada «Un gobierno que fracasó», enumera cinco definiciones: «No corrigió errores», «Los profundizó», «Más ajuste», «Menos calidad de vida» y «La realidad golpea a todos los sectores». El texto extiende a la conversación pública digital los argumentos que Quintela había desplegado en la entrevista con LA NACION, donde había sostenido que el actual presidente «no solo que no corrigió los errores del gobierno anterior sino que los empeoró».
Otra placa exhibe «Un mensaje claro sobre Milei» con tres bloques específicos: «La gente no votó a favor de Milei», «Votó en contra de toda la política» y «Hoy el desafío es uno: volver a representar a la sociedad». La definición opera como cuadro interpretativo del propio voto del 2023, en línea con el diagnóstico que el gobernador formuló públicamente cuando sostuvo que la victoria libertaria fue «un repudio a toda la clase política» más que un respaldo programático al modelo macroeconómico.



El componente más sensible políticamente, sin embargo, es la placa que incluye a Sergio Uñac entre los presidenciables del armado quintelista. La inclusión del senador sanjuanino en la nómina —junto al gobernador bonaerense Axel Kicillof y al exministro de Economía Sergio Massa— configura una señal específicamente dirigida hacia San Juan, en un momento en que ambas provincias atraviesan la peor pulseada interjurisdiccional de los últimos años. El gesto opera simultáneamente como reconocimiento al peso político del exgobernador sanjuanino dentro del peronismo nacional y como diferenciación de Quintela respecto del gobierno provincial sanjuanino que encabeza Marcelo Orrego.
La pulseada La Rioja-San Juan tiene en este momento dos frentes activos. El primero es la disputa por los límites territoriales que reactivó Quintela hace pocas semanas, con cuestionamientos sobre zonas vinculadas al Parque Provincial Ischigualasto. El segundo, más concreto institucionalmente, es la medida cautelar de la jueza riojana María Greta Decker que ordenó suspender el tránsito por el corredor logístico que vincula Guandacol con el yacimiento minero Josemaría, hasta tanto la empresa Vicuña Argentina S.A. presente una Declaración de Impacto Ambiental ante las autoridades riojanas. Ambos frentes confluyen sobre el megaproyecto cuprífero del Distrito Vicuña, donde BHP y Lundin Mining proyectan una inversión de 18.000 millones de dólares.


La administración sanjuanina respondió con virulencia política. El ministro de Producción, Trabajo e Innovación de San Juan, Gustavo Fernández, sostuvo en declaraciones públicas que la decisión judicial riojana buscaba «poner palos en la rueda» del proyecto minero y deslizó que detrás de la movida había dirigentes peronistas, mencionando específicamente a Uñac. El senador sanjuanino respondió enviando una carta documento para que el funcionario rectifique sus dichos, configurando así un episodio de tensión política intra-peronista que cruza dos provincias y compromete a una figura específica del armado nacional.
La inclusión de Uñac en la placa quintelista, leída en este contexto, opera como mensaje político con doble destinatario. Hacia la opinión pública sanjuanina, el quintelismo despeja la sospecha de que la pulseada con San Juan involucra al peronismo provincial vecino: Uñac es presentado como aliado del armado riojano, no como adversario circunstancial. Hacia el frente interno del peronismo nacional, la inclusión profundiza la apuesta por construir un espacio plural donde gobernadores y exgobernadores del interior tengan peso decisorio frente a la concentración bonaerense que tracciona Kicillof.
Las restantes placas de la secuencia despliegan los componentes ideológicos del lanzamiento. «El peronismo tiene una tarea» enumera tres ejes: «Construir un programa que entienda a la gente», «Volver a enamorar con propuestas reales» y «Recuperar el poder para ponerlo al servicio del pueblo». La consigna «volver a enamorar» reproduce textualmente la formulación que Quintela utilizó en la entrevista con LA NACION del 26 de abril, lo que confirma la coordinación entre los distintos canales de comunicación del armado.
La placa que oficializa institucionalmente la jugada exhibe a Quintela como «Presidente del PJ Riojano». La definición no es formal sino simbólica: el gobernador conserva la conducción del peronismo provincial y opera el armado nacional desde esa estructura partidaria. La placa de cierre ratifica los principios «Sin agresiones, sin divisiones», «Con debate, propuestas y un país en serio» y «El peronismo va a volver a ser opción», una formulación que opera como diferenciación respecto del estilo de comunicación política que el oficialismo libertario ha instalado en el espacio público argentino.
Conviene precisar el antecedente que el propio comunicado evita mencionar. La candidatura presidencial de Quintela no es la primera vez que se planteó: en el 2023, el gobernador había anticipado intenciones similares, pero retiró su postulación cuando se concretó la candidatura de Sergio Massa como representante del entonces Frente de Todos. La diferencia con el 2026 es estructural: hay un peronismo derrotado dos veces consecutivas en elecciones nacionales, una conducción nacional fragmentada entre La Cámpora, el kicillofismo y los gobernadores del interior, y un escenario en el que las candidaturas presidenciales del peronismo deberán dirimirse en una interna abierta que el propio Quintela viene reclamando.
La pregunta que queda planteada es cómo procesará San Juan la inclusión de Uñac en la nómina quintelista. Si el senador acepta el rol que el armado riojano le ofrece, la pulseada interjurisdiccional adquiere una capa intra-peronista que complica al propio Uñac en su provincia, donde el oficialismo provincial es Marcelo Orrego. Si Uñac toma distancia explícita del armado quintelista, el lanzamiento del PJ riojano pierde uno de sus componentes simbólicos más relevantes y queda expuesto a la lectura crítica de haber utilizado una figura sin consentimiento previo. La operación comunicacional del PJ riojano abre, en ese sentido, una negociación política que excede largamente el ámbito de las redes sociales y obliga al peronismo nacional a definir, sobre un tablero conflictivo, los términos del armado presidencial 2027.