La Rioja en la encrucijada del combustible: caída del 13% en despachos pone en evidencia la crisis de poder adquisitivo provincial
Mientras el Gobierno sube impuestos a los combustibles y la nafta súper amenaza con superar $2.010 en Buenos Aires, las provincias del interior sufren la peor contracción en ventas. La provincia riojana lidera el descenso interno junto a Tucumán, expuesta nuevamente a las consecuencias de la volatilidad internacional y la carga fiscal nacional.
El acuerdo de «paz» entre las petroleras para estabilizar precios durante 45 días llegó con fecha de vencimiento. A partir de mayo, el Gobierno nacional decidió no postergar más la actualización de impuestos sobre combustibles líquidos y dióxido de carbono, generando un traslado directo de más de $11 por litro a los surtidores. La consecuencia será inmediata: la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires superará los $2.010, un valor que hasta hace poco se observaba únicamente en el interior.
La Rioja no permanece ajena a esta turbulencia. En marzo de 2026, la provincia registró una caída del 13% en despachos de combustibles respecto del año anterior, posicionándose como la segunda región más afectada del país detrás de Tucumán. Se trata de un síntoma más de una economía provincial que enfrenta restricciones estructurales: pérdida de poder adquisitivo, freno en actividades productivas y una demanda que se desplaza hacia opciones más económicas. La nafta súper riojana, históricamente más cara que la porteña, deviene cada vez más inaccesible.
El contexto nacional amplifica la presión. El barril Brent oscila entre USD 90 y USD 100, muy por encima de los USD 80 que las petroleras consideraron al diseñar el acuerdo de estabilidad. La volatilidad internacional se superpone a decisiones fiscales internas que priorizan la recaudación tributaria. El resultado es una estructura de costos saturada que castiga más severamente a provincias con menores niveles de ingreso disponible.
Los datos revelan que la preferencia del consumidor riojano ha migrado hacia las marcas de menor precio. Mientras YPF logró un crecimiento del 1% en todo el país durante marzo de 2026, Shell retrocedió 3,7% y Dapsa se desplomó 10,3%. La estrategia de diferenciación por calidad premium, que funcionó durante 2025 con aumentos cercanos al 20%, colapsó frente al ajuste de ingresos. En La Rioja, donde los salarios del sector público dependen de transferencias federales que el Gobierno nacional redujo, este giro es más dramático.

La caída se distribuye desigualmente. Tucumán lidera con una contracción del 18,3%, pero La Rioja ocupa el segundo lugar con 13%, seguida por Salta (12,1%), Corrientes (11,5%), Misiones (10,2%) y Santiago del Estero (9,2%). En contraste, La Pampa creció 2,8%, San Juan 2,5% y Río Negro 2,2%. La geografía de la crisis no es aleatoria: los territorios con menor capacidad de transferencia de ingresos sufren más intensamente.
La producción de petróleo nacional mostró un alza marginal del 0,6% en marzo, llegando a 138.282 metros cúbicos diarios. Vaca Muerta contribuyó con el 69% del total, evidenciando que la oferta petrolera argentina mejora mientras la demanda doméstica se contrae. Esta contradicción define el dilema: Argentina produce más pero vende menos internamente. El sector no convencional, que requiere inversiones de capital intenso, depende de una estabilidad macroeconómica y una demanda externa que mantiene al país atado a ciclos internacionales.
El gasoil, insumo crítico para la logística y la actividad productiva, enfrenta presiones análogas. Su versión Grado 2 cayó 8,1% el año pasado; en 2025, el descenso fue del 1,6% por el freno en el sector agropecuario e industrial. El incremento fiscal de $10,325 por litro presiona nuevamente un sector que depende de costos operativos previsibles. Para La Rioja, donde la actividad minera avanza lentamente (la disputa judicial sobre Vicuña persiste) y el agro enfrenta restricciones climáticas, esta contracción en combustibles de consumo productivo es un factor adicional de contención.
La crisis de combustibles revela una paradoja provincial: mientras el Gobierno nacional prioriza la recaudación fiscal y las petroleras ajustan márgenes, La Rioja y otras provincias del interior soportan el peso de una economía que pierde poder adquisitivo. El acuerdo de precios de abril fue una pausa en la volatilidad, pero la decisión de actualizar impuestos en mayo restaura la vulnerabilidad estructural. Para una provincia cuya dependencia de transferencias federales ya genera tensiones con Milei, una contracción del 13% en despachos de combustibles es el indicador más claro de cómo la política de estabilización macroeconómica nacional se traduce, en el territorio, en ajuste doméstico sin compensaciones locales.