Economía

La Rioja lidera la recuperación mensual pero acumula una de las peores pérdidas de empleo privado desde noviembre de 2023

Por Eduardo Nelson German · 15 de mayo de 2026 · 13:20

La provincia avanza 4,4% en febrero pero ha destruido 2.573 empleos formales en nueve meses, con una caída de 7,8% que refleja el colapso estructural del mercado laboral riojano

La Rioja protagoniza una paradoja laboral en febrero de 2026: lidera la recuperación del empleo privado formal registrado en Argentina con un incremento de 4,4%—más de cuatro veces superior a la tasa nacional de 0,0%—pero esta aparente fortaleza oculta una crisis acumulada. La provincia ha destruido 2.573 empleos netos desde noviembre de 2023, equivalente a una caída de 7,8% que la posiciona entre las provincias más dañadas por la contracción laboral del período Milei. Este contraste entre el dinamismo coyuntural de febrero y el desplome estructural refleja un mercado de trabajo riojano atrapado entre un rebote insuficiente y una erosión difícil de revertir.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación procesados por Politikon Chaco, el empleo privado formal de La Rioja registró un impulso interanual de 2,9% respecto a febrero de 2025, ubicándose entre las cinco provincias con mejor desempeño anual. Sin embargo, cuando se compara con noviembre de 2023, el panorama se invierte radicalmente. Los 2.573 empleos perdidos en nueve meses representan una contracción de 7,8%, colocando a La Rioja por debajo del promedio nacional (-3,2%) y posicionándola como una de las jurisdicciones que más ha sufrido la destrucción de puestos formales durante la actual gestión gubernamental.

La provincia integra un grupo de diez distritos subnacionales que registraron mejoras mensuales en febrero, encabezando este reducido conjunto con el mayor incremento del país. Catamarca (+1,5%), Neuquén (+0,8%) y Río Negro (+0,5%) completaron el podio de avances, mientras que once jurisdicciones experimentaron retrocesos y tres se mantuvieron sin variación (Córdoba, Chaco y Salta con 0,0%). Sin embargo, este liderazgo mensual de La Rioja debe interpretarse en contexto: es un rebote insuficiente que no compensa ni remotamente la magnitud de la pérdida acumulada.

La destrucción de empleo en La Rioja durante los nueve últimos meses se inscribe en una tendencia territorial de retroceso sin precedentes. De las veinticuatro jurisdicciones subnacionales, veintitrés aún no han recuperado el nivel de empleo de noviembre de 2023. Solo Neuquén (+5,8% con 8.343 empleos) y Río Negro (+2,9% con 3.235 empleos) superan ese punto de referencia. La Rioja ocupa un lugar intermedio en intensidad de la caída, pero con cifras que ilustran el alcance del colapso: Catamarca acumula una pérdida de 3.825 empleos (-9,7%), similar en magnitud relativa a la riojana. Las peores situaciones se registran en Santa Cruz (-16,1%), Tierra del Fuego (-13,3%), Formosa (-11,5%) y Catamarca (-9,7%), mientras que Misiones (-9,2%), Chaco (-9,0%) y San Luis (-8,3%) también experimentan erosión superior a la nacional.

El desempeño interanual de La Rioja (+2,9%) sitúa a la provincia en el segundo mejor lugar del ranking nacional, por debajo de Río Negro (+3,2%) pero con mejores resultados que Neuquén (+2,4%), San Juan (+2,2%) y Santiago del Estero (+0,4%). Esto indica que, aunque la provincia ha perdido empleo masivamente desde noviembre de 2023, mantiene un ritmo de creación superior al de hace un año. Sin embargo, diecinueve jurisdicciones aún reportan caídas interanuales en distintas intensidades, con Santa Cruz (-7,2%), Chubut (-7,2%) y Tierra del Fuego (-9,2%) cerrando con las contracciones más severas.

A nivel nacional, el empleo registrado en el sector privado se estancó en febrero tras ocho meses consecutivos de caídas. La serie desestacionalizada permanece 3,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023, equivalente a 205.680 puestos perdidos en el segmento privado formal desde la asunción de Javier Milei. La comparación interanual amplifica la presión: febrero de 2026 registra una caída del 1,6% respecto a febrero de 2025, lo que representa 100.034 empleos perdidos contra ese período. Este contexto nacional de contracción persistente amplifica el significado de la caída riojana: la provincia no es una excepción sino parte de un patrón nacional de destrucción laboral.

El mercado laboral argentino permanece fragmentado por sectores. En el análisis nacional de febrero, seis actividades registraron incrementos: otros servicios (+0,8%, aportando 2.969 empleos), servicios inmobiliarios y empresariales (+0,3% y 2.993 empleos), pesca (+0,2%), explotación de minas y canteras (+0,2% y 198 empleos), agro (+0,2% con 603 empleos) y hoteles y restaurantes (+0,1% y 206 empleos). La industria manufacturera (-0,3% y -2.978 empleos) e intermediación financiera (-0,3% con -419 empleos) lideraron las pérdidas mensuales.

Cuando se comparan febrero de 2026 con noviembre de 2023, el panorama sectorial se torna crítico. Doce sectores presentan bajas y solo dos muestran mejoras. Manufactura (-6,0%), explotación de minas y canteras (-8,9%) y construcción (-13,6%) acumulan las contracciones más profundas. Estas actividades son particularmente relevantes para La Rioja. La provincia depende históricamente de minería—con proyectos como Vicuña de Lundin Mining—y construcción como generadores de empleo formal. La contracción de -8,9% en minas y canteras a nivel nacional afecta directamente a una provincia minera como La Rioja, explicando en buena medida el retroceso acumulado de 7,8%.

El contexto provincial riojano agudiza estas dificultades. Los datos revelan que La Rioja, como exportadora dependiente de minería y actividades primarias, sufre la contracción de estos segmentos en el mercado laboral nacional. El proyecto Vicuña, aunque ha avanzado en sus tramitaciones regulatorias durante este período, no ha generado los puestos formales necesarios para compensar la pérdida en otros sectores. Aunque la provincia logró acelerar las contrataciones en febrero (+4,4%), el rebote resulta insuficiente para compensar la tendencia destructiva de los últimos nueve meses: apenas 1.283 empleos nuevos en un mes no alcanzan a recuperar los 2.573 que se perdieron acumulativamente.

La Rioja ejemplifica un dilema más amplio del interior argentino. Catamarca, con el segundo mejor desempeño mensual (+1,5%), enfrenta una caída de 9,7% desde noviembre de 2023, aún más severa que la riojana. Neuquén y Río Negro, únicos distritos que superan noviembre de 2023 con alzas sustanciales, muestran dinámicas distintas: su capacidad de mantener y expandir empleo sugiere sectores económicos más resilientes o políticas provinciales diferenciadas. En contraste, La Rioja y Catamarca permanecen atrapadas en un ciclo donde el rebote mensual no compensa la erosión de largo plazo.

La estabilización nacional de febrero (0,0% mensual) representa un quiebre respecto a los ocho meses previos de caídas consecutivas, aunque sin reversal genuina. El agregado nacional se ubica 205.680 empleos por debajo de noviembre de 2023 y 100.034 por debajo de febrero de 2025. Este contexto nacional fragmenta territorialmente: mientras La Rioja registra el avance mensual más vigoroso, provincias como Santa Cruz, Tierra del Fuego y Chubut sufren las peores contracciones en comparación interanual. La provincia riojana emerge momentáneamente como líder, pero en un contexto de crisis generalizada que no permite que ese liderazgo sintonice con una verdadera recuperación del empleo formal.