Un análisis de la consultora Focus Market revela que la provincia forma parte del grupo más vulnerable del país. En el esquema de «dos países» económicos, La Rioja comparte con Chaco, Formosa y Santiago del Estero el drama de poblaciones cuyo ingreso mediano no cubre lo básico.
La consultora Focus Market presentó esta semana un «índice argentino de a pie» diseñado para medir cómo vivencian los hogares la economía real, más allá de los números oficiales. El resultado general arrojó 61,8 puntos, ubicando al país en zona de «tensión contenida»: presión sobre el bolsillo, restricciones de consumo, pérdida de poder adquisitivo. Pero la radiografía nacional esconde realidades provinciales abismales, y La Rioja emerge como una de las más críticas.
El estudio divide al país en lo que denominan «dos países». De un lado, Ciudad de Buenos Aires y Neuquén, donde el ingreso per cápita supera holgadamente la canasta individual y permite algún margen de ahorro o cobertura de gastos adicionales. Del otro, un grupo de provincias donde esa ficción ni siquiera existe: Chaco, Formosa, Santiago del Estero y La Rioja, donde la mediana del ingreso per cápita no alcanza ni el 65% del costo de la canasta individual.
Lo que Focus Market describe como «tensión contenida» en términos nacionales es, en La Rioja y provincias similares, un estado de vulnerabilidad estructural. No se trata de ajustes de confort o posterposición de lujos. Se trata de elegir si comer o pagar servicios.
El 14% que no aparece en los discursos
El informe destaca un dato que funciona como termómetro de la verdadera crisis: el 14% de los hogares relevados ya redujo la cantidad o calidad de los alimentos. Ese porcentaje suena abstracto hasta que se entiende qué significa: uno de cada siete hogares está ajustando por lo básico, no por el lado del confort o las salidas.
En provincias como La Rioja, donde ya el ingreso promedio no cubre la canasta básica, ese porcentaje se concentra en una población más amplia. Los datos de Focus Market revelan una fuerte heterogeneidad entre provincias. Un trabajador registrado con antigüedad, pareja con doble ingreso y sin deudas vive una realidad completamente diferente a la de un trabajador informal, monoparental o endeudado. En La Rioja, donde la informalidad laboral ronda el 45% y el empleo público es una de las pocas anclas de estabilidad, esa asimetría es abismal.

Las ilusiones que no llegan a fin de mes
Una contradicción aparente atraviesa el análisis de Focus Market: el 47% de los encuestados cree que su situación mejorará en los próximos tres meses. Los consultores atribuyen esto a que los hogares, tras períodos prolongados de deterioro, necesitan creer que lo peor pasó, o a expectativas de mejoras concretas (paritarias, nuevos empleos).
En La Rioja, esa esperanza encuentra poco sustento estructural. La provincia depende de transferencias federales—coparticipación que ha caído en términos reales bajo la política de austeridad nacional—y de un sector público que también ajusta. Las paritarias son parcas; los nuevos empleos, escasos. Las expectativas positivas pueden ser, simplemente, resistencia psicológica frente a lo inevitable.
Un equilibrio frágil
Damián Di Pace, director de Focus Market, advirtió que «la persistencia de esta dinámica refleja una economía que aún no logra recomponer el poder adquisitivo de forma sostenida, dejando a los consumidores en una situación de equilibrio frágil, donde cualquier shock adicional podría reactivar tensiones más profundas».
En La Rioja, ese equilibrio nunca fue frágil porque nunca fue real. Es un estado de adaptación permanente al desabastecimiento. Cualquier shock—una devaluación, un ajuste de tarifas, un recorte de subsidios—no reactiva tensiones: profundiza un colapso que ya está en curso.
La clasificación de La Rioja dentro de las provincias más vulnerables no es noticia. Hace meses que los indicadores de coparticipación, empleo informal, y capacidad de compra apuntan en esa dirección. Lo que el informe de Focus Market aporta es un espejo nacional: La Rioja no es un caso aislado, pero tampoco es una provincia en recuperación. Es parte de un grupo de provincias donde el «argentino de a pie» no camina sobre terreno firme. Camina en fondo de pozo. Y los datos de esperanza que el mismo estudio registra en otras provincias no son traducibles aquí. La Rioja necesita cambios de estructura fiscal federal, no ilusiones de corto plazo.



