El Ejecutivo reactivó negociaciones con aliados circunstanciales para destrabar la reforma electoral. Mientras negocia con Catamarca y Salta, La Rioja queda fuera del diálogo: Quintela enfrenta una estrategia de confrontación que combina aislamiento fiscal con competencia electoral directa.

El Gobierno nacional reactivó su estrategia de negociación territorial enfocada en la reforma electoral, identificada como prioridad uno de la administración Milei. Según pudo saber eduardogerman.com, el ministro del Interior, Diego Santilli, y el armador Eduardo «Lule» Menem —delegado de Karina Milei para diseñar la estrategia electoral de La Libertad Avanza— han comenzado a sondear a gobernadores que en el pasado jugaron como aliados circunstanciales. El cálculo es claro: obtener apoyo legislativo para eliminar las PASO, reforma que requiere indefectiblemente del voto de gobernadores en el Senado.

En ese marco de negociación, La Rioja no aparece. Ricardo Quintela está fuera del perímetro de diálogo que Santilli y Lule Menem están desplegando. Esa ausencia no es accidental, sino parte de la estrategia que el Gobierno definió hace semanas: competir electoralmente con candidatos propios en provincias gobernadas por peronismo crítico, rechazar alianzas y presionar fiscalmente mediante el congelamiento de transferencias coparticipación.

La reforma electoral como puerta de entrada

La reforma electoral que el Gobierno busca impulsar incluye la eliminación de las PASO y cambios en el sistema de financiamiento partidario. Sin esa reforma, según fuentes de Casa Rosada, el Gobierno considera que su capacidad de acción electoral en 2027 quedará severamente limitada. Pero la reforma requiere votos de gobernadores en el Senado. Por eso Santilli recibe a Raúl Jalil en Catamarca y a Gustavo Sáenz en Salta.

Según pudo saber eduardogerman.com, Jalil planteó en su reunión con Santilli «las necesidades de su distrito», entre ellas desarrollo productivo, minería, logística y generación de inversiones. En paralelo, Sáenz ya había conversado con el ministro de Economía Luis Caputo sobre obra pública y suministro de gas. Luego, Sáenz se reunió nuevamente con Santilli y Lule Menem, esta vez enfocados en «planificación del escenario electoral para el año próximo».

El patrón es inequívoco: negociación de corte transaccional donde se ofrecen recursos (obra pública, inversiones mineras, suministro de gas) a cambio de apoyo legislativo a la reforma electoral y alianzas electorales para 2027.

Quintela: aislamiento fiscal como estrategia

La Rioja, por el contrario, enfrenta una lógica opuesta. Quintela no recibe visitas de Santilli. No está en el circuito de negociación sobre reforma electoral. En cambio, la provincia continúa sujeta al congelamiento de los avances de coparticipación que el Decreto 219/2026 estableció. Según pudo saber eduardogerman.com, la Casa Rosada evalúa que Quintela no «vale la pena» para alianzas, como surgió en declaraciones de fuentes oficiales semanas atrás.

Esa evaluación tiene consecuencias fiscales concretas. Mientras Santilli ofrece obra pública a Catamarca y Luis Caputo negocia gas para Salta, La Rioja ve sus transferencias de coparticipación congeladas en términos reales. El Decreto 219/2026 anticipó avances que luego no se materializaron, lo que genera un pasivo creciente en la caja provincial.

La estrategia del Gobierno es dual: aislamiento del diálogo político sobre reforma electoral (enviando el mensaje de que Quintela no es interlocutor válido) y presión fiscal mediante congelamiento de recursos ordinarios. Ambas dimensiones apuntan a fragmentar la base peronista en La Rioja en vistas a 2027, cuando La Libertad Avanza presentará candidatos propios.

El cálculo de los gobernadores

En el oficialismo consideran que «salvo las provincias que buscan repetir los acuerdos electorales del año pasado —Mendoza, Entre Ríos y Chaco—, el resto de los gobernadores evaluará el escenario conforme avance el año y según cuál sea la posición del Gobierno». Una fuente al tanto de las negociaciones sintetizó la dinámica: «Están todos especulando, midiendo cómo llega con los números».

La Rioja también está en ese cálculo especulativo, pero desde afuera de la negociación. Quintela debe decidir si negocia la reforma electoral sin obtener concesiones fiscales a cambio —un escenario que lo dejaría debilitado frente a su base peronista—, o si mantiene su postura crítica y profundiza el aislamiento institucional. Ambas opciones le resultan costosas.

Otros proyectos en suspenso

Por fuera de la reforma electoral, el Gobierno planea convocar a sesión en el Senado para tratar la Ley de Propiedad Privada, la Ley Hojarasca (que ya tiene media sanción en Diputados), 73 pliegos judiciales que ya tienen dictamen de la Comisión de Acuerdos, y el acuerdo con los holdouts. También evalúa sumar la modificación al régimen de Zona Fría, que recibió media sanción en la Cámara Baja.

Esos proyectos pueden avanzar «sin mayores inconvenientes», según evalúa la Casa Rosada, porque no requieren de gobernadores en términos legislativos inmediatos. La reforma electoral, en cambio, es distinta: es el proyecto que define la arquitectura electoral para 2027 y, por tanto, requiere negociación territorial explícita.

La negociación sobre reforma electoral revela el lugar que La Rioja ocupa en la estrategia nacional de Milei: no es territorio de diálogo, sino de confrontación. Mientras Santilli ofrece recursos a Catamarca y Salta, Quintela enfrenta presión fiscal dual: congelamiento de coparticipación y ausencia de obra pública. La ausencia de visitas ministeriales a La Rioja es tan elocuente como la presencia intensiva en otros distritos.
Esto sugiere que para 2027 el Gobierno nacional no buscará una alianza con Quintela sobre reforma electoral ni sobre otros temas legislativos de envergadura. La Rioja seguirá sujeta a presión fiscal mientras La Libertad Avanza se prepara para competir con candidatos propios. Quintela debe evaluar si negocia parcialmente algunos proyectos (como la reforma electoral) obteniendo concesiones puntuales, o si mantiene una postura de rechazo frontal que profundice el aislamiento. Lo que es claro es que, a diferencia de Jalil y Sáenz, Quintela no está en la mesa de negociación de Santilli. El silencio oficial sobre La Rioja es más elocuente que cualquier anuncio. La provincia permanece fuera del circuito de transacciones que definen la política nacional hacia 2027.

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Por Eduardo Nelson German

Periodismo + Opinión

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