Quintela integra el grupo de gobernadores peronistas donde La Libertad Avanza competirá con candidatos propios. El giro señala una ruptura en la estrategia de negociación y anticipa un escenario provincial complejo en materia fiscal y electoral. El Gobierno nacional redefinió su estrategia territorial en vistas a los comicios de 2027, y La Rioja ocupa un lugar específico en esa recalibración: será uno de los distritos donde La Libertad Avanza presentará candidatos propios para competir frente a la administración de Ricardo Quintela. La decisión, adoptada en la mesa política que coordina Karina Milei en Casa Rosada, marca una clara línea de confrontación con las provincias gobernadas por el peronismo crítico. Según pudo saber eduardogerman.com, desde el oficialismo nacional confían en que la «lógica» de las alianzas debe replicar lo consolidado en las legislativas de 2025. Sin embargo, la menor de los Milei impone una premisa que complejiza el tablero provincial: pactar sólo con territorios «que valgan la pena» y que demuestren «sintonía» con la administración libertaria. En ese esquema, Quintela —quien protagonizó enfrentamientos con el Gobierno sobre coparticipación federal, el Decreto 219/2026 y la política de transferencias hacia las provincias— queda del lado de quienes recibirán una candidatura libertaria que le dispute liderazgo. La tensión fiscal como telón de fondo La inclusión de La Rioja en la lista de territorios donde La Libertad Avanza competirá responde menos a razones electorales que a un patrón estructural: Quintela representa una forma de peronismo que negocia desde la resistencia, no desde la alineación. Su alineamiento con la «Federales Somos Todos» —la plataforma donde se articula el peronismo federal— y su posicionamiento crítico frente al ajuste nacional lo sitúan fuera del perímetro de gobernadores «dóciles» que el Gobierno considera viables para alianzas. La tensión es particularmente aguda en materia fiscal. La Rioja protagonizó un conflicto prolongado por los avances de coparticipación que el Decreto 219/2026 congeló, afectando la caja provincial de forma estructural. En paralelo, la provincia enfrenta un litigio de bonistas en Massachusetts por el default del Parque Eólico Arauco, un pasivo que agrava la situación institucional. En ese contexto, según pudo saber eduardogerman.com, una candidatura libertaria en 2027 no busca ganar en La Rioja —los números electorales del oficialismo en la región son débiles—, sino más bien marcar posición política y fragmentar el voto peronista. El cálculo legislativo nacional Desde el despacho de Manuel Adorni en Casa Rosada existe una línea secundaria que sostiene que el Gobierno debe acordar «con todos los que compartan la agenda del Presidente» para garantizar «blindaje político» en el Congreso. Esa lógica pragmática entraría en tensión con la postura de Karina Milei. No obstante, ambas confluyen en un diagnóstico: sin certezas sobre el comportamiento legislativo de los gobernadores, resulta imposible asegurar que voten reformas claves, como la reforma electoral que eliminaría las PASO. La Rioja, en ese marco, representa un caso donde la confrontación electoral y la negociación legislativa pueden operar en carriles distintos. Quintela podría negociar con el Gobierno sobre reformas específicas sin comprometerse a un apoyo electoral; a su vez, La Libertad Avanza insiste en diagramar competencia donde la relación no alcance grados de «sintonía». La decisión de La Libertad Avanza de presentar candidatos propios en La Rioja funciona menos como estrategia de conquista que como marcador político: el Gobierno nacional definió que Quintela no «vale la pena» para acuerdos territoriales. Esa evaluación sintetiza el estado de una relación que pivota entre la confrontación fiscal, la resistencia peronista a los términos de negociación y un cálculo electoral donde La Rioja sigue siendo periférica. Para la provincia, la implicancia es doble: se acentúa el aislamiento institucional en materia de coparticipación, a la vez que Quintela tendrá que enfrentar, a diferencia de ciclos anteriores, una competencia libertaria que busca fragmentar su base de apoyo. El escenario de 2027 en La Rioja no será de alianzas nacionales, sino de polarización. Compartir Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir Relacionado Navegación de entradas El peronismo riojano sin rumbo: Quintela en la cancha nacional, tres mujeres peleando en la provincia y Menem armando candidato desde la Cámara