Los recursos tributarios crecieron 23% interanual en junio, pero quedaron casi 11 puntos por debajo de la inflación. La pérdida de poder de compra se suma al fuerte recorte de las transferencias discrecionales y estrecha el margen financiero de la Provincia.
Las cuentas de Ricardo Quintela siguen sintiendo el impacto de la desaceleración económica. La recaudación propia de La Rioja volvió a perder contra la inflación durante junio y profundizó la presión sobre una administración que ya enfrenta una fuerte reducción de los recursos nacionales.
Según el informe de la Dirección General de Ingresos Provinciales (DGIP), la Provincia recaudó $15.666 millones durante junio, un incremento nominal del 23% respecto del mismo mes de 2025.
Sin embargo, el dato quedó muy por debajo de la inflación interanual del 33,8% registrada en el NOA, lo que significó una caída real del 10,8% en el poder de compra de los recursos tributarios.
El resultado confirma una tendencia que comenzó a consolidarse en los últimos meses: la menor actividad económica empieza a reflejarse en los ingresos propios de la Provincia, reduciendo el margen de maniobra para sostener el gasto público.
El impuesto sobre los Ingresos Brutos volvió a ser el principal sostén de la recaudación provincial. El tributo aportó la mayor parte de los recursos, aunque registró un crecimiento interanual del 19%, también por debajo de la inflación, evidenciando el menor nivel de consumo y de actividad económica.
El resto de los impuestos mostró una evolución nominal superior. El impuesto de Sellos aumentó un 40%; el Automotor, un 47%; y el Inmobiliario registró la mayor suba porcentual, con un crecimiento cercano al 48%.
Aun así, esos incrementos no alcanzaron para compensar la pérdida del poder adquisitivo de la recaudación provincial.
El deterioro de los ingresos propios llega en un momento especialmente sensible para las finanzas riojanas. A la desaceleración de la recaudación se suma la fuerte reducción de las transferencias no automáticas que recibe la Provincia.
De acuerdo con un informe de Politikon Chaco, durante junio La Rioja recibió apenas $161 millones en transferencias discrecionales, menos del 1% del total distribuido entre las provincias. El mismo estudio señala que esos envíos acumulan una caída superior al 60% durante el primer semestre del año.
La combinación de ambos factores comienza a estrechar el margen financiero de la administración provincial. Mientras los costos de funcionamiento del Estado continúan actualizándose por inflación, los ingresos evolucionan a un ritmo considerablemente menor.
En la Casa de las Tejas reconocen que el principal desafío para la segunda mitad del año será sostener el equilibrio de las cuentas públicas sin resignar programas de asistencia, obras en ejecución ni las políticas de contención destinadas al empleo y al aparato productivo.
Los números de junio muestran que ese objetivo dependerá cada vez más de la evolución de la actividad económica. Si la recuperación del consumo continúa demorándose, la presión sobre las finanzas provinciales podría profundizarse durante los próximos meses.



