El jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo, anunció que los bonos comenzarán a distribuirse el martes entre los empleados públicos de toda la provincia. Defendió el sistema porque obliga a gastar el dinero en comercios riojanos y aseguró que la administración mantiene equilibradas sus cuentas, pese al incumplimiento de vencimientos de su deuda externa.
La Rioja pondrá en circulación más de 4.000 millones de Chachos a partir del martes 18 de agosto, en una nueva experiencia con bonos provinciales que vuelve a colocar a las cuasimonedas en el centro del debate económico nacional.
El jefe de Gabinete provincial, Juan Luna Corzo, confirmó que la distribución se realizará durante dos semanas y alcanzará a los empleados de la administración pública de Capital y de los 17 departamentos del interior.
“Entre el martes, que es el primer día hábil de la semana, y la semana siguiente se distribuirán en toda la provincia, desde Vinchina hasta Ulapes”, afirmó el funcionario.
Una moneda que solo podrá gastarse en la economía riojana
Luna Corzo sostuvo que la principal diferencia entre los Chachos y los pesos es que los bonos no podrán utilizarse libremente en plataformas digitales ni transferirse fuera del circuito provincial.
“El peso va al Banco Rioja, de ahí puede pasar a Mercado Pago y terminar en una compra realizada en cualquier comercio de la Argentina o del extranjero. El Chacho, en cambio, tiene que gastarse sí o sí en el comercio local”, explicó.
El Gobierno aseguró que la mayoría de los comercios participará
El jefe de Gabinete estimó que alrededor del 80% de los comercios se encuentra adherido al sistema y sostuvo que los establecimientos no inscriptos también podrán recibir los bonos y utilizarlos para pagar servicios, impuestos o proveedores que acepten el instrumento.
La adhesión formal será necesaria para acceder al mecanismo de conversión a pesos. Los comerciantes habilitados dispondrán de dos ventanas mensuales para solicitar el rescate de los títulos.
La respuesta a las críticas nacionales
La reaparición de los Chachos generó cuestionamientos de sectores opositores y repercusión en medios nacionales. También aparecieron publicaciones en plataformas de comercio electrónico que ofrecen billetes como objetos de colección por valores superiores a su denominación.
Luna Corzo calificó esas publicaciones como una “anécdota de color” y sostuvo que existe una campaña política destinada a desacreditar la medida.



