El cruce surgió durante una entrevista convocada inicialmente para explicar el mayor decomiso de drogas informado por la Provincia. Al pasar del operativo policial a las causas sociales del delito, la conversación derivó en una discusión más amplia y controvertida.
“Las personas que se dedican a la microventa principalmente son sectores excluidos del sistema, que no consiguen trabajo, no tienen empleo y tienen familias”, expresó el ministro durante una entrevista radial.
Zárate indicó que en La Rioja no se observan grandes organizaciones criminales asentadas, sino estructuras familiares dedicadas a vender pequeñas cantidades de estupefacientes. Según explicó, algunos grupos incorporan esa actividad como un “medio de vida” ante la ausencia de ingresos.
La afirmación fue objetada durante la entrevista. Una de las periodistas planteó que vincular el narcomenudeo con la exclusión podía interpretarse como sostener que las personas “roban para comer” y recordó que miles de ciudadanos pobres eligen no cometer delitos.
El ministro negó que esa fuera su posición y pidió que sus palabras no fueran sacadas de contexto.
“No estoy diciendo que todas las personas excluidas del sistema tomen el mismo camino. Por supuesto que no, porque sería una catástrofe social”, respondió. Luego agregó: “Delinquir es una decisión de cada persona”.
Su planteo, aclaró, buscaba describir un patrón observado entre detenidos e investigados por microventa, no establecer una relación automática entre pobreza y delito. “A mayor exclusión y menor cantidad de oportunidades van a seguir sucediendo este tipo de problemas”, afirmó.
Zárate comparó el fenómeno con la manera en que las organizaciones narcotraficantes incorporaron históricamente a personas marginadas en Colombia. Sin embargo, diferenció la realidad riojana y sostuvo que el principal problema provincial continúa siendo el narcomenudeo.
La discusión surgió después de un procedimiento que el ministro calificó como el más importante de la historia provincial: el secuestro de 157 kilos de marihuana y dos kilos de cocaína, junto con la detención de cuatro personas presuntamente vinculadas con una banda tucumana.
De acuerdo con su relato, la droga habría partido desde Salta y fue trasladada en un Volkswagen Bora, acompañado por una Toyota Hilux que circulaba adelante para detectar controles. La investigación permanece bajo competencia de la Justicia federal.
El debate planteado por Zárate excede la actuación policial: enfrenta dos dimensiones que no son equivalentes. La exclusión puede aumentar los factores de riesgo y facilitar el reclutamiento criminal, pero no convierte a la pobreza en causa inevitable ni en justificación para delinquir.



