El debate televisivo se produjo mientras los nuevos BOCADE comenzaban a circular entre trabajadores estatales. Esa coincidencia convirtió una decisión provincial en materia de discusión nacional y volvió a enfrentar al gobierno riojano con voces críticas del esquema.
Durante el programa, Pérez definió los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) como “dinero espurio” y recordó experiencias anteriores con cuasimonedas, cuando los comerciantes cobraban precios más altos a quienes pagaban con esos instrumentos.
“Si el pan valía 10, con el bono valía 20”, ejemplificó. Según su análisis, una diferencia entre el valor nominal y el poder real de compra representaría “un castigo para la gente”.
La periodista también reprodujo una hipótesis que, según dijo, le había planteado otra persona: que la Provincia podría conservar los pesos recibidos mediante la coparticipación mientras cumple parte de sus obligaciones con Chachos.
“Por ahí encima están haciendo plata con la coparticipación”, expresó. Castro acompañó el cuestionamiento: “A la gente le dan plata devaluada”.
La afirmación no estuvo acompañada por documentación que demuestre que el gobierno riojano esté obteniendo un rendimiento financiero con los recursos federales. Para comprobarlo sería necesario conocer el destino de la coparticipación, el respaldo de los BOCADE y las condiciones de su rescate.
Pérez sostuvo además que la Constitución prohíbe a las provincias acuñar moneda y que los bonos constituyen un “atajo”. El artículo 126 efectivamente impide a los estados provinciales acuñar moneda o establecer bancos con capacidad de emitir billetes sin autorización del Congreso. Constitución Nacional
Sin embargo, los Chachos fueron instrumentados formalmente como títulos de deuda pública y no como moneda de curso legal. Esa distinción permite su emisión, aunque en la práctica funcionen como medio de pago y sean habitualmente definidos como una cuasimoneda.
El gobierno de Quintela sostiene que los BOCADE buscan recomponer los ingresos de los estatales y reactivar el consumo. Sus críticos advierten que podrían generar una circulación paralela, precios diferenciados y una pérdida de poder adquisitivo para quienes no logren utilizarlos a su valor nominal.
La controversia vuelve a colocar a La Rioja en el centro del debate nacional. El punto decisivo será determinar si los Chachos mantienen la paridad prometida con el peso y si los comercios los reciben sin recargos.



