
La Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Residencia Presidencial de Olivos, así como de las residencias transitorias del Presidente de la Nación y de su familia. Así lo confirmó este jueves la Casa Rosada, en una decisión que redefine el esquema de custodia presidencial vigente desde hace más de un siglo y que se da en medio de versiones de desvinculaciones y reubicaciones del personal civil que trabaja puertas adentro de la quinta.
La transferencia integral de responsabilidades y bienes de la Quinta Presidencial de Olivos a la Casa Militar deberá cumplimentarse en un máximo de 60 días. El Gobierno la justificó en la necesidad de elevar los estándares de eficiencia y seguridad del Presidente y de su entorno, en un doble contexto: la escalada de la inseguridad a nivel global y la próxima visita del papa León XIV a la Argentina, que implicará un fuerte movimiento de personal ajeno a la residencia para la ejecución de obras y la prestación de servicios vinculados al operativo.
La medida se apoya en la Ley de Defensa Nacional y en las facultades ya asignadas a la Casa Militar, que desde 2024 conduce el general de brigada Sebastián Ignacio Ibáñez y que tiene a su cargo, además de Olivos, la seguridad del jefe de Estado en la Casa Rosada y en cualquier sitio donde se encuentre, dentro y fuera del país. Lo que cambia ahora no es tanto la custodia perimetral —que ya estaba en manos militares— sino el funcionamiento cotidiano de la residencia y el rol del personal civil que hasta hoy convivía con esa estructura.
En los hechos, la decisión implica la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, cargo que en junio había sido prorrogado por la Secretaría General mediante resolución para sostener una designación transitoria. Con la nueva arquitectura, se separan formalmente las funciones de seguridad, administración y control, lo que el propio comunicado oficial reconoce que permitirá reducir la estructura formal y la cantidad de personal que permanece en la quinta.
El anuncio llega después de horas de versiones sobre despidos y reubicaciones entre los trabajadores civiles de Olivos, un proceso que según fuentes oficiales el Gobierno buscaba resolver antes del viernes. Parte del personal de planta permanente sería reasignado a otras dependencias, mientras que otro tramo fue directamente desvinculado. En el medio de la reorganización crece la influencia de Mario Suli, secretario privado de Milei y una de las figuras de mayor confianza en el círculo presidencial, cuya presencia cotidiana junto al mandatario se volvió cada vez más visible.