La falta de prestadores privados y la saturación hospitalaria exponen la fragilidad del esquema sanitario de la obra social fuera del centro del país. La Rioja visibiliza una asimetría que golpea a miles de jubilados.
El acceso a la atención médica de los jubilados vuelve a exhibir una marcada brecha territorial entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y el interior del país. En distritos con padrones acotados, el esquema de financiamiento del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) muestra signos de agotamiento estructural, limitando la oferta de internación y empujando a los beneficiarios a una doble saturación entre la salud pública y el sector privado.
En La Rioja, la Unidad de Gestión Local (UGL) enfrenta un déficit crítico de internación general: la cobertura privada depende de un único efector de internación —el Sanatorio Rioja—, mientras el Hospital Regional Enrique Vera Barros absorbe la demanda restante en un contexto de permanente colapso de camas.
El debate por el sistema capitado
La fuga de clínicas y especialistas responde a un problema de diseño económico de escala federal. «Uno de los principales reclamos es la modalidad de pago. Seguimos en un sistema capitado que funciona en ciudades grandes con muchos afiliados; la meta es pasar a un sistema por prestación que encuadre en provincias con menor escala», admitió el titular local del organismo, Iván Luna.
Bajo la modalidad capitada, los centros médicos perciben una suma fija por beneficiario asignado, sin importar la cantidad real de prácticas efectuadas, lo que desincentiva la radicación y permanencia de prestadores donde la masa de afiliados es reducida.
Complejidad en el interior y recambio político
La carencia se agudiza en los departamentos del interior, donde la cobertura recae casi exclusivamente en los hospitales zonales y la consulta especializada exige traslados forzosos a la capital. A ello se suman demoras operativas en insumos de fisiatría, audífonos y prótesis traumatológicas por cambios recientes de proveedores centrales.
El reordenamiento se da tras la salida de Omar Menem al frente de la UGL, en medio de tensiones internas de La Libertad Avanza por la gestión de organismos nacionales descentralizados. La urgencia riojana interpela la política de salud federal: sin una revisión de los aranceles y de los modelos contractuales para las economías periféricas, el ajuste en el gasto de las obras sociales estatales termina trasladándose al acceso a la salud de los adultos mayores.
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