Los balances oficiales a junio de 2026 revelan que la cartera irregular escaló más de quince puntos y el quebranto comercial superó el 41%. La entidad acumula pérdidas por más de $1.400 millones y rentabilidad negativa.
La crisis económica nacional y el enfriamiento del consumo en el interior productivo profundizaron el deterioro del sistema bancario público. Según los balances auditados a junio de 2026, Banco Rioja cerró el primer semestre con un salto pronunciado en sus índices de morosidad e insolvencia, reflejando el impacto de la recesión federal en el financiamiento a familias y pequeñas empresas.
La cartera irregular total sobre financiaciones alcanzó el 23,27%, frente al 7,62% anotado a fines de 2024. En el sector privado, la morosidad comercial trepó al 41,30%, mientras que en la cartera de consumo e individuos el índice de irregularidad trepó al 16,25%, evidenciando la dificultad de los hogares para cancelar saldos de tarjetas y créditos personales ante la pérdida de poder adquisitivo.
Rojos en balances y cargos por incobrabilidad
El deterioro crediticio impactó de lleno en los números de la entidad provincial. El balance a junio exhibe un resultado integral acumulado negativo de $1.430 millones, condicionado por cargos por incobrabilidad que demandaron $5.003 millones y gastos administrativos por $34.284 millones. En paralelo, el rendimiento anual del patrimonio (ROE) se hundió al -10,18% y el retorno sobre activos (ROA) marcó -3,02%.
A contramano de la contracción en la banca privada, los depósitos totales subieron a $236.248 millones, traccionados exclusivamente por colocaciones del sector público provincial ($160.480 millones), en contraste con el retroceso de los plazos fijos de particulares y empresas.

Ajuste en la bancarización masiva
La estructura operativa del banco también acusó recibo del freno de actividad. El padrón de tarjetas de débito cayó de 229.679 plásticos en 2024 a 156.824 a mitad de 2026, perdiendo más de 72.000 usuarios activos. Similar recorte sufrió la cartera de tarjetas de crédito, que se contrajo a 20.202 titulares.
El cuadro de Banco Rioja enciende luces de advertencia en el sistema financiero regional: expone los límites de la banca pública provincial para absorber el endeudamiento de la economía doméstica cuando se retiran los subsidios federales y se desploma la capacidad de pago del sector privado.
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