Alarma en la vitivinicultura: advierten que hasta un 40% de las fincas riojanas están en riesgo de abandono

El sector productivo reportó una severa caída en los despachos externos y una retracción estructural del consumo. Alertan por el impacto del atraso de precios y los costos en dólares sobre más de dos mil familias trabajadoras.

La vitivinicultura del norte y el oeste argentino atraviesa uno de sus ciclos más críticos por la pérdida de rentabilidad y la contracción de la demanda. En La Rioja, entre un 30% y un 40% de las explotaciones a nivel de campo se encuentran en proceso de abandono o cese de actividades. El fenómeno responde al encarecimiento de los costos operativos, tarifas energéticas y la sobreoferta de producto que deprime las cotizaciones.

El diagnóstico fue expuesto por el referente del sector vitivinícola José Luis Bellia, quien alertó sobre el impacto social inminente en las economías regionales. La actividad involucra de manera directa a no menos de 2.000 familias en territorio riojano, cifra que llega a cuadruplicarse durante las etapas de poda y vendimia, hoy amenazadas por el freno financiero de las bodegas y fincas locales.

Trabas logísticas y mercados externos

A este cuadro de asfixia económica se sumó en agosto un derrumbe interanual del 39,6% en las exportaciones de vino. Desde la producción aclararon que la parálisis exportadora reciente no obedeció a la cancelación de contratos, sino a severas complicaciones operativas: el corte del paso fronterizo a Chile durante más de 35 días por contingencias climáticas inmovilizó a decenas de camiones con destino a los puertos del Pacífico.

Pese a ese cuello de botella logístico, las bodegas riojanas proyectan normalizar los envíos en el próximo bimestre hacia plazas como Gran Bretaña, los países escandinavos, Canadá y Estados Unidos. Sin embargo, el comercio global impone nuevas fricciones: el alza internacional de los fletes marítimos y la pérdida de poder adquisitivo en Europa moderan el ritmo de compras en las grandes cadenas de distribución.

La retracción del mercado y la crisis de costos

El retroceso vitivinícola excede la coyuntura provincial y replica el escenario crítico que padecen Mendoza y San Juan. La reconversión de hábitos de consumo en las nuevas generaciones y el desplome del poder de compra en el mercado interno configuran una pinza que asfixia a los establecimientos medianos, imposibilitados de trasladar los aumentos de insumos al precio del mosto o del vino de traslado.

Sin medidas de alivio tributario, financiamiento para el capital de trabajo o incentivos para la exportación desde la administración nacional, las provincias cordilleranas afrontan el riesgo de una desarticulación irreversible de su matriz agrícola tradicional. El retroceso en la superficie implantada anticipa una merma productiva histórica para las cosechas venideras en todo el oeste argentino.


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