La UCR riojana al límite: entre el pacto con los libertarios, el portazo a Lousteau y la amenaza de denunciar a Edelar ante la CIDH

En la antesala del cierre de listas para la interna partidaria, la diputada Gabriela Rodríguez y el presidente del comité provincial, Gustavo Galván, fijaron los límites de la oposición. Rechazo tajante al kirchnerismo, alarma por el colapso sanitario en el interior y la puerta abierta a Milei: “La sociedad está harta de los que llegaron en bicicleta y hoy tienen viñedos millonarios”.

El radicalismo riojano atraviesa horas decisivas para su supervivencia política y su reconfiguración institucional. Con los plazos al límite para la inscripción de listas que renovarán el Comité Provincia y los 18 comités departamentales el próximo 8 de noviembre, las dos principales espadas de la UCR local en la escena pública expusieron las contradicciones, los límites doctrinarios y la hoja de ruta electoral de un partido que busca romper su aislamiento frente a la abrumadora hegemonía del peronismo en la Casa de las Tejas.

Tanto la diputada provincial por Chilecito, Gabriela «Kelina» Rodríguez —única voz opositora en una Legislatura copada por 35 bancas oficialistas—, como el titular del partido, Gustavo Galván, coincidieron en que el radicalismo busca una lista de unidad para evitar una sangría interna de sus más de 12.000 afiliados. Sin embargo, el debate de fondo pasó por la política de alianzas para 2027, el vínculo con el gobierno de Javier Milei y una ofensiva judicial sin precedentes que podría llevar a la distribuidora eléctrica estatal Edelar ante los estrados internacionales.

Tarifazos, cortes de servicio y la paradoja constitucional

Rodríguez lanzó una advertencia que encendió alarmas en los despachos gubernamentales: la posibilidad de llevar a la empresa de energía Edelar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por los cortes de suministro ante la falta de pago. La legisladora basó su argumento en la reciente reforma constitucional impulsada por el propio oficialismo riojano, que incorporó el acceso a la energía, el agua potable y la conectividad como derechos humanos fundamentales.

“El derecho humano no significa que el servicio sea gratis, sino que el Estado tiene la obligación de garantizarlo de manera asequible. Hoy tenemos trabajadores precarizados que cobran 100.000 o 300.000 pesos frente a boletas de luz impagables de 600.000 a 800.000 pesos. Si la Constitución consagró la energía como un derecho humano, cortarles la luz es violar la propia carta magna provincial y los tratados internacionales”, argumentó Rodríguez, cuestionando que la Justicia local solo haya concedido medidas cautelares parciales a los usuarios.

La legisladora trazó además una radiografía descarnada del interior provincial, haciendo foco en Chilecito y Famatina. Denunció un sistema de salud «detonado» donde los vecinos deben mendigar turnos para cirugías básicas de vesícula o prótesis, la pérdida sistemática de frecuencias de colectivos interurbanos y el ninguneo oficial en la Legislatura, donde reclamó sin éxito que la Comisión de Producción baje a sesionar con el gremio vitivinícola SOEVA, productores y bodegueros.

“La Rioja es macrocefálica: una cabeza gigante en la Capital y un cuerpo raquítico en el interior, donde solo quedan los adultos mayores porque los jóvenes egresados de la UNDEC o la UNLaR tienen que emigrar o mendigar una beca. Se llenan la boca hablando de federalismo mientras levantaron estatuas a Facundo Quiroga, pero liquidaron la autonomía municipal desde 1998, cuando derogaron las cartas orgánicas y dejaron una ley transitoria que lleva casi 30 años”, fustigó.

El portazo a Lousteau y el dilema de una alianza con Milei

En el plano partidario nacional, la conducción local tomó distancia explícita de la cúpula porteña del Comité Nacional. Gustavo Galván desestimó las declaraciones de Martín Lousteau respecto a construir un frente transversal anti-Milei que incluya al peronismo y sectores de izquierda.

“Rechazamos de plano lo que propuso Lousteau. Para el radicalismo riojano el límite ético e ideológico es el kirchnerismo de Cristina Fernández de Kirchner. No tenemos absolutamente nada que hacer en un espacio con quienes gobernaron doce años dejando al país en la decadencia”, sentenció Galván. En ese sentido, respaldó la línea fijada por el exministro de Defensa Julio Martínez y aclaró que las alianzas no se cocinarán en despachos porteños, sino que serán resueltas soberanamente por el Congreso Provincial partidario después de los comicios del 8 de noviembre.

El punto más álgido de la rosca política radica en la posibilidad concreta de sellar un acuerdo electoral con La Libertad Avanza en suelo riojano para enfrentar al quintelismo. Rodríguez no titubeó: “El radicalismo es frentista por definición. En las democracias modernas gobiernan las coaliciones y vamos a construir un frente con todos aquellos con los que tengamos denominadores comunes. Nuestros ejes programáticos son irrenunciables: la defensa irrestricta del agua, el Famatina sin megaminería porque no hay licencia social, la autonomía municipal y la creación de trabajo genuino”.

Galván, por su parte, reconoció la existencia de sectores internos con visiones contrapuestas respecto a Milei, pero admitió que el objetivo central es recuperar volumen en la Cámara de Diputados provincial —donde el año próximo se renuevan cuatro bancas clave por Chilecito— y dar pelea por la gobernación. Descartó su propia postulación al Ejecutivo, aunque ubicó a la exintendenta capitalina Inés Brizuela y Doria en la primera línea de largada.

La reivindicación de Brizuela y Doria y el hartazgo con la política

El recuerdo de la gestión radical en la Capital (2019-2023) volvió a instalarse como bandera de trinchera. Rodríguez reivindicó la figura de Brizuela y Doria, denunciando el «hostigamiento sistemático» que sufrió por parte de la Casa de las Tejas: “A Inés la violentaron política, institucional y simbólicamente. Le robaron camiones de basura, le ahogaron los recursos y Aguas Riojanas le rompía las calles para hacerle bullying político. Sin embargo, hizo verdadera justicia social al pasar a planta a casi 4.000 precarizados de la recolección urbana que no tenían aportes ni obra social”.

Rodríguez también recogió el malestar generalizado de la sociedad hacia la dirigencia tradicional: “La gente tiene toda la razón en estar enojada. Ven a dirigentes que llegaron a la política sin una bicicleta y hoy son magnates con extensiones de viñedos y empresas en otras provincias, mientras los pueblos del interior no tienen para comer una comida digna al día”.

De cara a un calendario electoral que el radicalismo descuenta será adelantado por decisión del oficialismo para despegar los comicios provinciales del escenario nacional, la UCR riojana busca ordenar su tropa. La pulseada no es menor: entre el repliegue histórico de sus banderas de centroizquierda y la tentación de confluir en un armado libertario que polarice contra el peronismo, el centenario partido se juega su última carta para no quedar reducido a un rol testimonial en el mapa del poder provincial.


Descubre más desde Eduardo German

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.