El ex concejal e hijo del ministro Ariel Puy Soria formalizó su alejamiento de la conducción partidaria con graves acusaciones de corrupción, enriquecimiento ilícito y nepotismo en la Casa de las Tejas. Señaló al ex diputado Carlos Machicote por intimidaciones y anticipó presentaciones ante los tribunales federales.
Un sismo político de proporciones inéditas sacudió las entrañas del peronismo riojano. Facundo Puy, ex concejal de la Capital y ex presidente de la Juventud Peronista, formalizó su renuncia y distanciamiento definitivo de la estructura partidaria que encabeza el gobernador Ricardo Quintela. Lejos de un trámite administrativo, su salida detonó un arsenal de acusaciones públicas que incluyó denuncias de amenazas de muerte directas, señalamientos de enriquecimiento patrimonial injustificado en el círculo íntimo del mandatario y un descarnado cuadro sobre la penetración de estupefacientes en los barrios populares.
«Hoy tomo distancia de la actividad política bajo la conducción del actual Partido Justicialista. No se puede pedir el voto en nombre del pueblo y después darle la espalda cuando más lo necesita», sentenció el dirigente en declaraciones a la prensa de Chilecito. Sus palabras cobraron un peso institucional fulminante no solo por su propia trayectoria militante, sino por pertenecer al riñón familiar del ministro de Vivienda, Tierras y Hábitat Social, Ariel Puy Soria, uno de los armadores centrales del oficialismo provincial.
Denuncia penal por amenazas y acusaciones al círculo íntimo
El tramo más explosivo de su descargo apuntó a maniobras de apriete físico atribuidas a colaboradores inmediatos del Gobernador. Puy reveló que radicará una denuncia formal ante la Justicia Federal luego de haber recibido mensajes intimidatorios de extrema gravedad por parte de una ex espada legislativa clave del oficialismo en la Legislatura provincial.
«He sido amenazado de muerte por una persona íntima del gobernador Quintela, el (ex) diputado Carlos Machicote. Me mandó audios diciéndome que me va a buscar donde sea y me va a cagar a palos. No les tengo miedo ni a él ni a nadie de los que integran este esquema», denunció el ex edil capitalino. En esa misma línea, acusó a la conducción provincial de montar operaciones sistemáticas de desprestigio a través de perfiles apócrifos y de hostigar a su familia directa.
Puy cargó además contra la concentración de cargos públicos en manos de parientes directos del mandatario, contrastando esa realidad con la precariedad salarial de la administración pública: «Armaron el gobierno y el partido en base a la familia del Gobernador: están los hijos, los sobrinos, los primos y los hermanos. Mientras la gente junta chachos para intentar pagar la boleta de la luz, desde las empresas estatales les van a sacar el medidor a jubilados humildes que militaron toda su vida», disparó.
Mansiones, negocios mineros y el avance del narcotráfico
En su embestida, el ex dirigente de la JP describió una profunda brecha entre el discurso oficial y el estilo de vida de los jerarcas de la administración provincial. Alentó a la ciudadanía a observar el patrimonio inmobiliario que floreció en los últimos años sobre las arterias principales de la Capital: «Vayan por la avenida de Circunvalación y pregunten de quiénes son esas casas monstruosas de más de mil metros cuadrados. Esa es la plata de los riojanos», advirtió.
Asimismo, vinculó la promoción de proyectos mineros en zonas áridas del interior a maniobras empresariales digitadas desde despachos gubernamentales. Mencionó compras de fincas y adjudicaciones a inversores ligados al poder político, asegurando que pretenden avanzar sobre departamentos como Famatina, General Belgrano y Rosario Vera Peñaloza sin licencia social ni garantías hídricas elementales.
El dirigente también expuso una advertencia sobre la degradación del tejido social urbano, apuntando a la inacción del Estado frente a la venta de pasta base: «En los barrios de La Rioja hay paco y los chicos se están suicidando o arruinando la vida. Para que haya paco, acá se cocina droga. Es inadmisible que un gobierno que se proclama peronista desatienda esta tragedia mientras persigue a los propios compañeros que piensan distinto», afirmó con dureza.
Fractura generacional y el reclamo por el oeste provincial
La ruptura de Puy no se limitó al plano ético, sino que se proyectó directamente sobre la batalla por la sucesión de 2027 y el adelantamiento electoral que debate el peronismo. El ex concejal descalificó las elecciones internas partidarias calificándolas de «falsa unidad» orquestada mediante prórrogas ilegítimas de mandatos, y reclamó una intervención de los órganos del PJ a nivel nacional para normalizar el distrito.
Al mismo tiempo, criticó con dureza a figuras del oficialismo legislativo nacional como el secretario general de la Gobernación Ricardo Herrera por su desconexión con las bases, y fustigó al titular de la Cámara baja, Martín Menem, advirtiendo que el modelo libertario representa una amenaza de despojo de recursos naturales aún más agresiva.
«Quintela castigó a Chilecito, castigó a Fernando Rejal y castigó a mi padre, que fueron quienes pusieron el cuerpo para que él fuera gobernador en 2019», remarcó Puy al reivindicar la necesidad de que el departamento del oeste encabece el próximo ciclo político en La Rioja. La fractura expuesta por el joven dirigente deja al descubierto una grieta irreversible dentro del justicialismo vernáculo, en momentos en que la Casa de las Tejas enfrenta presiones territoriales crecientes para anticipar los comicios y ordenar un esquema sucesorio cada vez más cuestionado.
Descubre más desde Eduardo German
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.