El secretario general de la Gobernación, Ricardo Herrera, confirmó que la recaudación cayó $10.000 millones y que la Provincia depende de forma exclusiva de los envíos de Nación para liquidar haberes. Ratificó que el Presupuesto 2027 no prevé fondos extra y prepara un recorte en el gasto público.
En medio del tramo final del año y frente a las crecientes demandas sindicales, el gobierno de Ricardo Quintela le puso un freno terminante a cualquier expectativa de recomposición salarial o pago de un bono extraordinario de fin de año para la administración pública provincial. El secretario general de la Gobernación, Ricardo Herrera, fue el encargado de transmitir la postura de la Casa de las Tejas, fundamentada en la persistente contracción de los recursos coparticipables y el cierre casi total de las transferencias no automáticas por parte de la Casa Rosada.
«Sería imprudente hablar de un aumento salarial o de analizar este tema si no seguimos de cerca la evolución de la coparticipación. En los últimos seis meses la provincia sufrió una pérdida de 10.000 millones de pesos por esa vía y hoy estamos dependiendo pura y exclusivamente de los fondos que envía la Nación para el pago de los sueldos», sinceró el funcionario en declaraciones a la prensa local.
Poda del 99% en transferencias discrecionales
Al detallar la relación financiera con la administración de Javier Milei, Herrera aportó cifras que exponen el rigor fiscal aplicado sobre territorio riojano: «Es un dato objetivo el hecho de que la Nación redujo al 99 por ciento las transferencias no automáticas a la provincia. La Rioja es la única jurisdicción del país que no supera los 500 millones de pesos en envíos discrecionales, mientras que todas las demás están por encima de los 1.000 millones».
El corte de esas partidas extraordinarias impacta de lleno sobre una estructura estatal que financia a casi 70.000 personas entre la administración central, los municipios y 13.000 trabajadores precarizados. El ahogo presupuestario se agrava por el inminente final de los bonos BOCADE Chachos, cuya emisión operativa concluye en noviembre, dejando al Ejecutivo sin herramientas cuasimonetarias para compensar el bache de ingresos.
Presupuesto 2027 sin fondos extra y reordenamiento del gasto
En el plano legislativo, el secretario general dio por descartada, al menos en el diseño original del Presupuesto nacional 2027, la restitución de las partidas compensatorias que históricamente percibía la provincia por el punto de coparticipación cedido en 1988: «Hoy, tal como está diseñada la ley de leyes nacional, no tiene previstos los fondos extracoparticipables para La Rioja. Aun así, los legisladores nacionales no vamos a cesar en nuestra vocación de reclamar lo que nos corresponde».
Ante este escenario de asfixia prolongada, Herrera confirmó que el Ministerio de Hacienda ya trabaja en un rediseño de las erogaciones para presentar el presupuesto provincial ante la Legislatura antes de fin de año: «Somos una provincia que no tiene déficit fiscal, por lo tanto tenemos que acomodarnos con los recursos que tenemos y priorizar únicamente salud, justicia, seguridad y educación».
El trasfondo político de la austeridad
El congelamiento de las expectativas salariales comunicado por Herrera no solo clausura los reclamos de los gremios estatales, sino que agrega un elemento de alta gravitación a la interna del Partido Justicialista.
La confirmación de que la Provincia no cuenta con fondos para otorgar mejoras en los ingresos aporta un argumento determinante al bloque del interior —encabezado por Fernando Rejal, Ariel Puy Soria y Sergio Casas—, que viene presionando para desdoblar las elecciones provinciales y votar en mayo de 2027. En las comunas advierten que prolongar el calendario hasta octubre con sueldos congelados y sin transferencias nacionales dejará al oficialismo en una situación de extrema vulnerabilidad electoral frente al avance libertario.




