La trinchera doctrinaria de La Rioja frente al plan libertario y la pulseada por el rumbo del peronismo

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En medio de la interna partidaria y el recorte de fondos a las provincias, el oficialismo riojano se planta como polo de resistencia ideológica ante el ajuste nacional y busca proyectar su modelo de Estado al tablero del PJ federal.

La reconfiguración del peronismo frente al gobierno de Javier Milei sumó un nuevo capítulo de confrontación política desde el interior del país. En momentos en que la Casa Rosada acelera las desregulaciones económicas, consolida el protocolo de orden público y restringe las transferencias a los distritos, La Rioja busca posicionarse no solo como una provincia perjudicada por el torniquete fiscal, sino como un bastión de contraofensiva doctrinaria frente al avance libertario.

El gobernador Ricardo Quintela formalizó en los últimos meses su perfil más intransigente dentro del mapa de mandatarios provinciales. Mientras otros jefes distritales optaron por el diálogo pragmático para amortiguar el impacto sobre sus cuentas locales, el núcleo riojano sostiene una estrategia de polarización total contra las reformas centrales del oficialismo nacional, como la Ley Bases y los esquemas de endeudamiento externo.

La doctrina de enclave: subsidios, conectividad y reforma constitucional

La estrategia de la Casa de las Tejas apunta a contraponer la administración local con el plan económico nacional. Frente a los aumentos tarifarios que rigen en el Área Metropolitana de Buenos Aires y en las provincias de la zona centro, el oficialismo provincial defiende un esquema de subsidios a la energía eléctrica, acceso formal a la conectividad y la entrega de viviendas sociales de tres dormitorios, derechos que fueron blindados a través de la reforma de la Constitución provincial.

En este marco, la conducción partidaria local busca trazar una línea divisoria en el plano ideológico. El secretario general del Partido Justicialista de La Rioja, Miguel Galeano, remarcó que el país atraviesa «una etapa de predictadura» a raíz del protocolo de seguridad, la desregulación económica y el endeudamiento sin aval legislativo.

«Pinta tu aldea y pintarás el mundo», repite la dirigencia alineada con el mandatario riojano al mirar los procesos políticos de México o Brasil, trazando un paralelismo entre liderazgos regionales o la impronta del papa Francisco frente a las estructuras tradicionales de poder. Desde la óptica de Galeano, el modelo riojano de «pan, techo y trabajo» debe servir como plataforma para reagrupar a la oposición en todo el territorio nacional, sumando a figuras como Santiago Cúneo en un frente que desafíe el consenso desregulador.

Autocrítica al pasado reciente y la advertencia por la «tibieza»

El discurso que emerge desde el riojanismo no esquiva reproches internos hacia la última experiencia del Frente de Todos a nivel nacional. Lejos de justificar los reveses electorales de 2023, en el peronismo provincial atribuyen la irrupción del fenómeno libertario al desgaste provocado por la gestión de Alberto Fernández. Sostienen que la «tibieza» y la falta de avances de fondo en materia judicial e institucional terminaron por alimentar el clima de descontento que capitalizó La Libertad Avanza.

Como antecedente histórico, desde el PJ riojano evocan las reformas consagradas en la Constitución de 1949 impulsada por Juan Domingo Perón, contrastándola con las leyes que fueron derogadas por administraciones posteriores. Desde esa perspectiva, Galeano argumenta que el retroceso electoral fue consecuencia directa de no haber consolidado transformaciones de fondo durante los años en que el peronismo administró el Estado nacional.

Un armado federal que desafía la moderación de los gobernadores

La postura de choque abierta que exhibe La Rioja genera contrastes marcados al interior de la liga de gobernadores y en la mesa de conducción del Partido Justicialista. Mientras gobernadores de provincias con perfil agroindustrial o minero prefieren preservar los canales de negociación técnica con Balcarce 50 para destrabar partidas presupuestarias mínimas, Quintela reitera su negativa a convalidar medidas que impliquen recortes sobre la planta estatal o sobre los servicios públicos del interior.

El desafío para la trinchera riojana radica en la sustentabilidad de su propia matriz financiera. Con el cese de los fondos discrecionales por parte de Nación y la presión sobre la recaudación local, la provincia enfrenta una prueba de fuego para sostener su andamiaje de subsidios y empleo público. La pulseada no es solo financiera: de la capacidad de resistencia del modelo provincial dependerá si su prédica ideológica logra liderar la reconfiguración del peronismo o si queda aislada frente al nuevo mapa de poder que impone la Casa Rosada.

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