La red secreta de Lule Menem desató una cacería en el PJ: mensajes cruzados, billetera de Rosada y pánico a la Justicia

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El principal armador político de la Casa Rosada abrió canales directos con intendentes, legisladores y funcionarios de primera línea del oficialismo riojano. La Gobernación activó un operativo de control interno para frenar fugas hacia el espacio libertario, mientras la oposición articula un frente entre La Libertad Avanza, el PRO y la UCR, y Ricardo Quintela da bandazos entre Axel Kicillof y Sergio Massa.

Una densa nube de desconfianza y paranoia política cubre los despachos de la Casa de las Tejas. El gobierno provincial descubrió que el subsecretario de Gestión Institucional de la Presidencia de la Nación y operador dilecto de Karina Milei, Eduardo «Lule» Menem, desplegó una sigilosa red de contactos subterráneos con intendentes en funciones, diputados provinciales e incluso miembros de primera línea del gabinete que comanda Ricardo Quintela. Enterado de las conversaciones reservadas, el círculo íntimo del gobernador desató una verdadera cacería para detectar a los dirigentes que ya intercambian mensajes con Balcarce 50 y evitar un éxodo masivo hacia las filas de La Libertad Avanza.

En el Palacio de Gobierno saben que la disciplina partidaria cruje frente al magnetismo económico del poder central. En una provincia asfixiada financieramente, con salarios públicos planchados, una pérdida generalizada de puestos de trabajo y el circuito comercial inundado por los devaluados bonos Chachos, la billetera de la Casa Rosada y la promesa de partidas discrecionales representan una tentación casi irresistible para los caciques comunales del interior, quienes ven amenazada su propia supervivencia territorial de cara a 2027.

La seducción libertaria y la confluencia con el PRO

La ofensiva de Lule Menem no se limita a horadar el peronismo; apunta a cerrar un polo electoral unificado con la oposición tradicional. En ese tablero, el expresidente del PRO riojano, Julio Sahad, reapareció públicamente para anunciar que buscará nuevamente la conducción partidaria del sello amarillo, pero esa maniobra no garantiza que la estructura del macrismo confluya orgánicamente en el armado que lidera Martín Menem para la gobernación.

El acercamiento del PRO a las huestes libertarias encendió luces rojas en la residencia oficial, donde dan por descontado que la marca de Javier Milei absorberá el grueso del electorado antikirchnerista. La posibilidad de un frente electoral único que aglutine a la derecha local, sectores productivos y desencantados del justicialismo acelera los tiempos de una batalla política de titanes donde se dirimirá el futuro del poder provincial.

Para colmo, la relación de fuerzas se desniveló drásticamente en el plano judicial. El pánico real que recorre a la cúpula gobernante radica en las advertencias que los Menem deslizan públicamente sin medias tintas: aseguran que, una vez instalados en el poder provincial, recurrirán a los tribunales para ordenar a la clase política local mediante auditorías implacables sobre los manejos de las empresas estatales (SAPEM), los fondos no remunerativos de «la quincenita», las compras de emergencia y el crecimiento patrimonial de los funcionarios.

El auxilio del radicalismo auténtico ante el pacto Menem-UCR

El contraataque de la Gobernación para blindarse ante el aislamiento político quedó al descubierto en los últimos días con una sugestiva jugada parlamentaria. Preocupados ante las versiones firmes que indican que la conducción formal de la Unión Cívica Radical —ligada al espacio de los Galván— negocia un entendimiento electoral con el partido de Martín Menem, los operadores de Quintela salieron a la pesca de radicales disidentes.

Ese es el trasfondo real que explica la reciente reunión del diputado nacional justicialista Ricardo Herrera con referentes del denominado «Radicalismo Auténtico» de extracción alfonsinista. La Casa de las Tejas busca apurar acuerdos con dirigentes como Walter Cruz y operadores históricos para quebrar el sello centenario y evitar que el centroderecha radical aporte fiscales y votos a la estructura de La Libertad Avanza.

Sin embargo, en el interior admiten que las gestiones con los sectores no alineados llegan tarde frente a la polarización que domina la provincia, donde el voto opositor tiende a concentrarse en la boleta violeta de manera casi automática.

El desvarío de Quintela: de Kicillof a Massa sin ponerse colorado

En medio de la fuga de lealtades y la pérdida de iniciativa política, la figura del gobernador refleja una notable desorientación estratégica. Acosado por el desgaste de su imagen —confinado al último lugar del ranking nacional de mandatarios—, Quintela pasó en cuestión de semanas de ensayar una alianza de resistencia federal junto a Axel Kicillof a colocarse bajo la tutela de Sergio Massa.

El viraje se consumó sin pudor alguno tras dos encuentros públicos y reservados con Cristina Fernández de Kirchner en Buenos Aires, escenificando una voltereta que descolocó a su propia militancia. La pretensión de Massa de imponer al diputado famatinense Ismael Bordagaray como candidato a gobernador y exigir casilleros clave como Seguridad y la lista de diputados nacionales no hizo más que profundizar la debilidad de un mandatario que parece haber perdido el control de su propia sucesión.

Entre el asedio de la chequera de Balcarce 50, las conversaciones secretas de sus ministros con Lule Menem y el temor concreto a futuras rendiciones de cuentas en los tribunales, el peronismo riojano asiste al epílogo de un ciclo de cuatro décadas con sus principales actores contando las horas para un choque electoral definitivo.

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