El titular de SETIA y referente de la central obrera, Eduardo Peña, sacudió el tablero del oficialismo al reclamar que los gremios dejen de ser “repartidores de bolsones” en campaña y pasen a integrar los directorios de Desarrollo Social, Vivienda, Vialidad y Aguas Riojanas. Marcó un límite feroz para la sucesión de 2027 al avisar que su compromiso histórico es únicamente con “el Gitano y no con los que vengan”. Además, reveló que Colortex debe más de $700 millones en aportes, apuntó contra la familia Karagozian por el pago de sueldos en cuotas en Hilados S.A. y pidió recomponer los haberes estatales tras el fin del bono en noviembre.
En la antesala de las definiciones electorales para 2027 y con el Parque Industrial golpeado por una pérdida de entre 1.000 y 1.500 puestos de trabajo, la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) de La Rioja decidió plantar bandera frente a la dirigencia política del Partido Justicialista. El secretario general del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA) y vicepresidente nacional de la obra social del sector, Eduardo Peña, lanzó un crudo diagnóstico sobre el destrato hacia el movimiento obrero y exigió lugares de decisión real dentro del Poder Ejecutivo provincial.
Con 36 años ininterrumpidos al frente de su gremio —al que llegó a conducir cuando apenas tenía 23 años y 11 meses—, Peña apeló a una gráfica metáfora doméstica para describir cómo utiliza la clase política a los sindicatos: “Todos los miércoles salen a marchar los gremios y los jubilados mientras los políticos lo miran por televisión deseando que salgan más. A la hora de sentarse a la mesa, al sindicalismo lo tratan como a la mascota, como al perro de la familia: cuando entra el ladrón quieren que el perro ladre, muerda y si lo matan no pasa nada, pero cuando se sientan a comer lo mandan al piso o lo sacan al patio”.
Contra los “punteros de bolsones” y el reclamo de quince sillas en el gabinete
Lejos de pedir candidaturas testimoniales en el cuarto o quinto renglón de una lista de diputados o concejales —algo que calificó como secundario frente al lugar donde “se escribe la letra chica”—, Peña blanqueó el planteo que la CGT ya le llevó personalmente al gobernador Ricardo Quintela: el desembarco orgánico de cuadros sindicales en las segundas y terceras líneas de los ministerios y empresas estatales.
“Se viene el año electoral y a los sindicatos los quieren convertir en repartidores de 200 bolsones y un par de vales de nafta. Yo no soy puntero de nadie; que los repartan los funcionarios”, disparó el gremialista. En cambio, propuso recuperar el esquema que regía en tiempos de Julio Corzo y de los primeros reclamos a Carlos Menem, cuando los representantes obreros integraban los directorios ejecutivos:
- Desarrollo Social: Reclamó un representante directo de la CGT dentro de la cartera para gestionar módulos alimentarios, pasajes sanitarios y medicamentos para los operarios despedidos o suspendidos, sin tener que esperar tres horas en un pasillo ministerial.
- Vivienda, Vialidad y Aguas Riojanas: Exigió que las áreas operativas sumen a trabajadores de carrera de Obras Sanitarias y Vialidad que conocen el terreno, y cuestionó que se entreguen viviendas estatales dejando excluidos a los trabajadores registrados por falta de articulación con la central obrera.
- Construcción colectiva: Aclaró que a la CGT no le sirve un cargo individual para conformar a un dirigente, sino un esquema orgánico de al menos quince lugares de gestión para dar respuestas concretas, al tiempo que anticipó que en dos años la camada histórica —que integra junto a Carlos “Carly” Fernández— dejará la conducción en manos de una nueva generación de sindicalistas jóvenes.
“Con Quintela sí, con los que vengan no tenemos ningún compromiso”
A la hora de analizar la feroz interna por la sucesión provincial de 2027 y los múltiples eslóganes oficialistas surgidos tras el Día de la Lealtad, Peña trazó una línea divisoria tajante entre el actual mandatario y el pelotón de aspirantes que buscan heredar el sillón de la Casa de las Tejas. Recordando sus más de treinta años en el riñón fundacional del quintelismo —espacio por el que fue dos veces candidato a intendente y acompañó las dos derrotas provinciales previas del actual gobernador—, advirtió que el cheque en blanco del movimiento obrero se termina con el mandato de Quintela.
“Ahora hay mil lemas sobre ‘los leales con la lealtad’, pero nosotros no nos sentamos a la mesa servida; transpiramos la frente bajo el rayo del sol caminando con Ricardo. Pero una cosa es Ricardo Clemente Quintela, ‘el Gitano’, y otra muy distinta son los que vengan: nosotros no tenemos ningún compromiso con los que vengan”, sentenció Peña. En sintonía, cuestionó el método de selección de candidatos que se vio en la reciente cumbre del PJ nacional en la Casa de La Pampa —con Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa—, donde “cada cabeza de sector elige a dedo a sus candidatos por complacencia en lugar de que decida el partido”.
Respecto de los salarios estatales en la provincia, adelantó que ya dialogan con el Ejecutivo por el vencimiento en noviembre de la última cuota de los bonos provinciales: “A partir de noviembre necesitamos acomodar esa cuestión salarial y creemos que vamos a tener una respuesta favorable del gobernador”.
El drama de Hilados S.A., la deuda de $700 millones de Colortex y los Karagozian
En el tramo económico, Peña alertó que la Argentina ya superó el umbral de la llamada “peruanización” laboral, con más del 50% de la fuerza de trabajo en la informalidad y sin un sector registrado con poder de compra suficiente para sostener a los cuentapropistas, una postal que consideró peor que la desindustrialización de los años noventa.
En ese marco, salió al cruce de quienes culpan a los gremios por el cierre de plantas en el Parque Industrial —recordando que las obras sociales sindicales sostienen la cobertura médica de los más de 1.000 despedidos durante 18 a 20 meses— y apuntó con nombre y apellido contra los grandes empresarios textiles que operan en La Rioja:
- Hilados S.A. y la familia Karagozian: Reveló que recién este viernes 23 de octubre la empresa de la familia Karagozian terminó de abonar el 40% restante de los sueldos del mes pasado tras entrar en concurso preventivo para licuar su pasivo. “Todos insultan al sindicato, pero nadie pregunta dónde está Teddy Karagozian, o Tommy Karagozian —que fue funcionario de Sergio Massa e impulsaba la mochila argentina para las indemnizaciones—, o Arturo Karagozian, que tiene su finca en La Costa, viaja en avión privado y come en restaurantes de lujo mientras acá pagan el salario en cuotas”, fustigó.
- El rojo de Colortex: Denunció que la firma textil Colortex acumula una deuda superior a los $700 millones únicamente en concepto de aportes retenidos a las instituciones gremiales y de salud, mientras abona los haberes fraccionados cada viernes y patea la cancelación salarial para la semana próxima.
- El dardo al PJ vecino: Por último, sin nombrar a Catamarca, cuestionó a los gobiernos peronistas de provincias limítrofes cuyos legisladores nacionales “levantan la mano en el Congreso en contra de los trabajadores y después le piden a los dirigentes sindicales que salgan a la calle a defender lo que ellos mismos entregaron”.



