“La peña de los senadores”: inquietan a Cristina Kirchner los movimientos de un grupo de legisladores oficialistas

Algunos le dicen “La peña de las provincias”. Otros, “La peña de los senadores”. Cualquiera sea el caso, el armado que impulsa un grupo de legisladores del Frente de Todos encendió las alarmas de Cristina Kirchner ante lo que amenaza con convertirse en un espacio de independencia política en el oficialismo de la Cámara alta, alejado de la influencia y la voz de mando de la vicepresidenta, según La Nación.

El espacio nació como un foro de discusión entre legisladores oficialistas con la intención de imponer temas en la agenda del Senado que interesen a las provincias y tuvo su debut hace dos semanas en Tucumán. Reuniones con el jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el gobernador Osvaldo Jaldo fueron solo algunas de las actividades que desarrollaron durante dos días una docena de legisladores en la provincia norteña.

“Sabemos que los números están ajustados y si estamos con los números ajustados, hay que hablar de otros temas”, le dijo a La Nación uno de los senadores que participó en la creación de “La Peña” y que se queja de que en la Cámara alta solo se discuta la agenda que le interesa al kirchnerismo.

La mención a los “números ajustados” hace referencia a la endeble situación en la que quedó el oficialismo en el Senado tras la elección del año pasado. Con 35 senadores (antes del recambio tenía 41), el Frente de Todos necesita del apoyo de al menos dos aliados de fuerzas provinciales, Alberto Weretilneck (Juntos Somos Río Negro) y Magdalena Solari Quintana (Frente Renovador de Misiones), para alcanzar el quórum de 37 presentes e imponer sus temas en el recinto.

Sin embargo, esa misma debilidad es lo que le da fuerza a cualquier gesto de rebeldía al interior del oficialismo. Si uno o más senadores del Frente de Todos decidiera plantarse, no hay número para avanzar. Esa es la herramienta con la que especulan integrantes de “La Peña” para hacer oír su voz.

El primer desafío que se plantea el grupo es imponer la discusión en la Cámara alta del proyecto de “zonas calientes”. Se trata de la contracara de la iniciativa sobre “zonas frías”, impulsada por Máximo Kirchner y sancionada el año pasado, que extendió los subsidios al consumo de gas a varias regiones del país, llegando hasta distritos del tercer cordón del conurbano bonaerense.

Ahora, estos legisladores quieren que los subsidios a la electricidad también se extiendan a las provincias y regiones del norte del país, donde las altas temperaturas obligan a un mayor consumo de energía por el uso del aire acondicionado.

La movida nació luego de una serie de reuniones que empezaron el año pasado y que tuvieron al entrerriano Edgardo Kueider y al correntino Carlos Espínola como principales protagonistas. Pero se han sumado varios más, como el tucumano Pablo Yedlin, el salteño Sergio Leavy y el chaqueño Antonio Rodas.

Como no podía ser de otra manera, la organización cobró la relevancia interna suficiente para que llegara a oídos de la vicepresidenta. Así fue como las autoridades del interbloque del Frente de Todos, José Mayans (Formosa) y Anabel Fernández Sagasti (Mendoza), terminaron sumándose al viaje a Tucumán, asumiendo protagonismo en la actividad y convirtiéndola, en la comunicación a los medios, en una muestra de “unidad” del oficialismo en medio de la crisis que vive la relación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. También se subió al avión otra kirchnerista de nota, como Juliana Di Tullio (Buenos Aires)

La decisión de llamarlo peña -como lugar de debate y no en el sentido flocklórico, aclaran sus creadores-, fue la salida que encontraron los organizadores para escaparle a la idea de la ruptura, imagen que hubiese surgido del armado de un sub-bloque con el que se especuló en noviembre del año pasado. “La propuesta es salir del microclima porteño y que vayamos a las provincias a palpar su situación y necesidades para llevarlas al plano legislativo”, explicó un senador.

Más allá de las buenas intenciones, lo cierto es que “La peña de las provincias” nace al calor de la molestia de muchos legisladores con la agenda del Senado, que desde hace dos años lleva el inconfundible sello de Cristina Kirchner.

La ampliación de la Corte, la modificación del Consejo de la Magistratura y la creación de un fondo con los “dólares fugados” al exterior para pagarle al FMI son algunos de los casos emblemáticos. “Lo del pago al Fondo es puro relato”, graficó un legislador en diálogo con La Nación.

Pero hay más. Muchos senadores están molestos por los modos del kirchnerismo. “Nos enteramos de las reuniones de comisión y de los temas que quieren tratar apenas unas horas antes”, agregó otro legislador, reproduciendo una vieja queja que este año se agravó con casos que han elevado la irritación de los senadores, como el hecho de haberse enterado por los periodistas de que el bloque al que pertenecían había sido dividido en dos con nombres de fantasía, con el objetivo de arrebatarle a la oposición un escaño en el Consejo de la Magistratura.