La Rioja recibe 3,4 pesos por cada peso que aporta a la coparticipación federal

Un informe de la consultora Econométrica estableció que La Rioja recibe 3,4 pesos por cada peso que aporta a la coparticipación federal en base a los datos brindados por el Ministerio de Economía de la Nación.

«Mientras mayor sea la dependencia financiera que tenga una provincia al cheque que manda el Gobierno Nacional, no sólo conllevará menor autonomía política. También destruye toda idea de correspondencia fiscal en la administración pública, afectando de lleno a la posibilidad de desarrollo económico al alterar todos los incentivos políticos y económicos en la administración», explicó Ramiro Castiñeira, Licenciado y Maestría Economía UBA, director y economista Jefe de Econométrica economic research & forecasts.

«Es decir, cuando una provincia vive de lo que gira el Gobierno Nacional, el gobernador pierde todo incentivo en procurar la creación de nuevas empresas en su provincia, dado que la suerte de las finanzas públicas ya no depende de lo que pasa en la provincia en términos económicos. Sólo depende del tamaño del cheque que manda la Nación».

Según Castiñeira, «salvo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que logra cubrir el 82% de su gasto público con recursos propios (principalmente con el Impuesto a los Ingresos Brutos), todas las provincias tienen una dependencia desmesurada a la coparticipación de impuestos. Las jurisdicciones con hidrocarburos también tienen mayor independencia financiera, sólo por el cobro de regalías que no se coparticipan», remarcó.

«A modo de ejemplo, la Provincia de Buenos Aires con sus impuestos sólo cubre la mitad de su gasto público. Para financiar la otra mitad necesita desesperadamente de los recursos que gira la Nación. Esa dependencia financiera es más desproporcionada en el norte del país. Chaco sólo cubre con sus impuestos un 25% de su gasto público, Catamarca 16%, La Rioja apenas 9 por ciento», detalló.

El director y economista Jefe decEconométrica remarcó a Infobae que «la desmedida dependencia a la coparticipación termina construyendo “provincias planeras”, sin incentivo a buscar el desarrollo económico de su propia jurisdicción y sólo a esperar el cheque que manda la administración nacional. El federalismo se evapora con la coparticipación desmedida, pero también se evapora el progreso económico.

«No por casualidad las regiones del país que casi no tienen empresas privadas tienen el desempleo más bajo. En números, a nivel nacional el desempleo marcó del 7,1% en el tercer trimestre del año, pero en el NOA fue del 3,8% en igual período», añadió.

Finalmente, dijo que «Chaco, Formosa, son provincias que podrían competir por inversiones frente a Córdoba o Buenos Aires, bajando notablemente su presión tributaria. Pero no pueden porque todos los impuestos son nacionales. Sin posibilidad de alterar ese esquema, desaparece la iniciativa privada y todos terminan como empleados del sector público o con un plan social, esperando el cheque del Gobierno Nacional terminan siendo rehenes económica y políticamente del Estado Nacional».

Y apuntó: «Si las provincias sólo discuten los porcentajes de coparticipación, jamás serán independientes ni económica ni políticamente, y, por tanto, jamás será un país federal. El esquema de reparto de impuestos que cobra la Nación para subsanar inequidades regionales no puede ser al costo de perder el federalismo y matar la correspondencia fiscal».

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