La emergencia de Milei desconfiguró los planes de toda la dirigencia tradicional y obligó a las dos principales fuerzas políticas a replantear sus estrategias.
El 65% de votantes creen que “la dirigencia tradicional ha hecho tan mal las cosas que por eso la gente vota a Milei”. Al día de hoy, ese proceso parece estar aún abierto.
En términos de intención de voto, el dirigente no ha encontrado aún su techo; resta saber si lo encontrará antes o después del 40%.
Milei, que vive desde agosto el mayor periodo de centralidad de su corta carrera política, ha logrado administrar el centro del ring sin demasiados problemas.
La gran incógnita está en si logrará subir los puntos necesarios como para ganar en primera vuelta y evitar un balotaje desgastante.



Entre el universo encuestado, el 75% de los que dicen que van a votar a Javier Milei lo harían por razones positivas, aunque un 43% lo votaría por sus ideas económicas, mientras que el otro 32% le daría el voto de confianza porque considera que «es el indicado para sacar adelante al país».
El voto captado por Javier Milei se da entre los más jóvenes, donde registra un 49% y en la franja de 30 a 49 años donde marca igual número. En los sectores económicos como clase media y alta, oscila entre un 49% y 50%, respectivamente. En tanto, entre los electores de bajos recursos que nombran al libertario, lo votarían pensando en que es el único capaz de sacar el país adelante en el caso de un hipotético gobierno.








