En un análisis realizado por la periodista Gabriela Origlia, publicado en La Nación bajo el título «La Rioja: Ricardo Quintela limita el uso de las cuasimonedas y solo los funcionarios cobraron parte de su sueldo en ‘Chachos’», se exploran las recientes medidas adoptadas por el gobernador de La Rioja. Ricardo Quintela ha decidido emitir cuasimonedas, conocidas como «Chachos», como una respuesta a las restricciones presupuestarias y la falta de envío de fondos del gobierno nacional liderado por Javier Milei.
Aunque la Legislatura autorizó la emisión de hasta $22,500 millones, Quintela ha utilizado esta herramienta con cautela, con solo $40 millones en circulación actualmente. Esta emisión ha sido destinada a pagar parte de los salarios de los funcionarios de alto rango y a ofrecer un bono extra de $50,000 a los empleados estatales. Quintela justifica esta medida por la «devaluación, el ajuste y la profunda crisis» que afectan a todas las provincias, especialmente debido a la reducción de un punto en la coparticipación federal, lo que según él ha perjudicado financieramente a La Rioja.

Además de su impacto económico, Origlia destaca que la emisión de los «Chachos» tiene una clara dimensión política. Quintela ha utilizado esta situación para fortalecer su proyección a nivel nacional, criticando abiertamente al gobierno de Milei y planteando dudas sobre la sostenibilidad de su administración. Esta estrategia parece ser un intento de Quintela de posicionarse como un líder regional con una postura crítica hacia el gobierno central, buscando atraer la atención y apoyo a nivel nacional.
El lanzamiento de los «Chachos» también ha sido impulsado mediáticamente por figuras como los periodistas Julia Mengolini y Diego Brancatelli, quienes han mostrado los billetes y discutido sus beneficios. No obstante, la aceptación de estas cuasimonedas en el comercio local ha sido limitada hasta ahora. Según Juan Keulian, director del Centro Comercial e Industrial de La Rioja, la circulación de los «Chachos» es escasa, aunque se espera que aumente con el tiempo, especialmente si los comerciantes se adaptan a su uso.
Este análisis de Gabriela Origlia en La Nación pone en relieve no solo la respuesta de Quintela a la crisis económica, sino también su intento de utilizar esta situación para elevar su perfil político a nivel nacional.







