El fallo, emitido por la Cámara Tercera en lo Criminal y Correccional, marca un precedente al absolver a Marina Kowaleski, quien había sido acusada de «falsa denuncia» tras exigir el cumplimiento de los derechos alimentarios de su hija. El tribunal, en un fallo unánime, reconoció la falta de pruebas y el contexto de violencia de género en el que se desarrolló el proceso.
La Justicia de La Rioja emitió un fallo histórico al absolver a Marina Kowaleski, quien fue acusada injustamente de «falsa denuncia» luego de reclamar la cuota alimentaria que el progenitor de su hija había dejado de pagar. La Cámara Tercera en lo Criminal y Correccional de la Primera Circunscripción Judicial, integrada por el juez Gustavo Farías, la jueza Ana Carla Menem y el juez Raúl Gustavo Díaz, dictó la sentencia el pasado 26 de agosto, resolviendo por unanimidad la absolución de Kowaleski.
En 2019, Kowaleski, de 30 años, inició un reclamo judicial para que el padre de su hija cumpliera con sus obligaciones alimentarias. Sin embargo, en lugar de obtener justicia, fue acusada por el progenitor, un gendarme y sobrino de la jueza Edith Elizabeth Agüero, de haber presentado una «falsa denuncia». El proceso judicial estuvo marcado por numerosas irregularidades y, según su defensa, por un evidente caso de violencia institucional y de género.

Durante los cuatro años que duró el proceso, Kowaleski vivió con la angustia de enfrentar una posible condena mientras luchaba para garantizar el bienestar de su hija, quien padece dermatitis atópica, una condición que requiere de tratamiento médico y medicamentos costosos. El fallo a favor de Kowaleski fue recibido con gran alivio, tanto por ella como por las organizaciones de mujeres que la apoyaron en su lucha.
«¡Ahora estoy aliviada! No me había dado cuenta de que llevaba una mochila tan grande», expresó Kowaleski tras conocer el fallo. La mujer, quien había abandonado su carrera de abogacía debido a las dificultades que enfrentó como madre soltera, manifestó su deseo de retomar sus estudios y de algún día poder defender los derechos de otras mujeres.
Por su parte, la abogada defensora, Marianela Flores Díaz, fue apercibida por el tribunal, que cuestionó su desempeño y solicitó que el Colegio Profesional de la Abogacía inicie una investigación en su contra. Flores Díaz denunció este acto como un intento de disciplinamiento hacia ella como abogada feminista y una muestra más de la violencia institucional que permeó todo el proceso.
El caso de Marina Kowaleski no solo pone en evidencia las dificultades que enfrentan muchas mujeres en Argentina al reclamar los derechos de sus hijos, sino que también resalta la importancia de las redes de apoyo y las estrategias jurídicas feministas en la defensa de los derechos humanos. La absolución de Kowaleski, relatada en una nota de Infobae firmada por la periodista Fernanda Jara, marca un hito en la lucha por la justicia y podría alentar a otras mujeres a reclamar sus derechos sin temor a represalias.







