La variante K de influenza A(H3N2) se propagó con rapidez y adelantó la temporada respiratoria. Aunque no produjo cuadros más severos, adultos mayores, embarazadas, niños pequeños y pacientes crónicos siguen expuestos a complicaciones.
La circulación de una variante más contagiosa de influenza volvió a poner bajo observación la situación sanitaria de La Rioja. Se trata del subclado K —identificado como J.2.4.1— del virus A(H3N2), al que algunos llaman “supergripe”. El término puede inducir a error: no es un virus completamente nuevo ni existen pruebas de que provoque una enfermedad más grave.
El neumonólogo riojano Gustavo Douglas Nazareno explicó que durante 2026 se observó una elevada cantidad de enfermedades tipo influenza, pero sostuvo que la diferencia frente a temporadas anteriores no fue extraordinaria. Su rasgo más visible fue la facilidad para propagarse dentro de familias y espacios compartidos.
También describió una tos capaz de continuar después de la etapa aguda. La infección suele resolverse en una o dos semanas, pero la inflamación de las vías respiratorias puede dejar síntomas residuales. Esa persistencia no implica necesariamente que el virus continúe activo.
Qué dicen los datos nacionales
El último informe del Ministerio de Salud de la Nación, correspondiente a la semana epidemiológica 32, indicó que la circulación respiratoria permanecía dentro de los valores esperados y que los casos de influenza y neumonía estaban en descenso.
En 2026 se habían confirmado 1.375 casos de influenza mediante vigilancia ambulatoria: 1.114 de tipo A y 256 de tipo B. De 476 muestras estudiadas genéticamente, 382 correspondieron a la variante K. El A(H3N2) representó el 97% de las muestras durante buena parte del período, aunque retrocedió desde junio.
La respuesta de La Rioja
La campaña antigripal comenzó el 11 de marzo, tres semanas antes que en 2025. La provincia recibió inicialmente 16.000 dosis y sostuvo la aplicación gratuita en hospitales, vacunatorios y centros de atención primaria.
Hasta el 1 de junio, La Rioja había vacunado al 53,77% de sus habitantes mayores de 65 años, una de las coberturas más altas del país. Fue una respuesta temprana, aunque todavía dejaba a una proporción importante sin protección al comienzo del invierno.
La vacuna no evita todos los contagios, pero reduce internaciones, complicaciones y muertes. Está indicada para personal sanitario, mayores de 65 años, embarazadas, puérperas no vacunadas durante el embarazo, niños de 6 a 24 meses y personas de 2 a 64 años con factores de riesgo.
Dificultad para respirar, dolor u opresión en el pecho, confusión, fiebre persistente o un empeoramiento repentino requieren consulta urgente. Los antibióticos no tratan la influenza y no deben utilizarse sin indicación profesional.







