La Rioja en el contexto fiscal: superávit provincial y desafíos sociales

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En línea con las demás provincias argentinas, La Rioja cerró el primer semestre de 2024 con superávit primario, impulsado por recortes en obra pública y ajustes salariales. Sin embargo, el impacto social y económico genera tensiones en sectores clave.

La Rioja, al igual que las otras 23 provincias argentinas, logró cerrar el primer semestre de 2024 con un superávit primario, marcando un cambio significativo respecto a los déficits registrados en años anteriores. Este resultado se inscribe en el contexto del ajuste fiscal impulsado por el Gobierno Nacional, que promovió una reducción generalizada del gasto público en los niveles provinciales.

Según los datos del INDEC, las provincias pasaron de un déficit consolidado en 2023 a un superávit del 14,4% en 2024, siendo La Rioja una de las jurisdicciones que mejoró su desempeño fiscal. Este logro se alcanzó principalmente a través de recortes en gastos de capital y ajustes en el sector salarial. En La Rioja, las reducciones en la inversión pública se reflejaron en la paralización de obras de infraestructura, lo que generó inquietud en sectores vinculados a la construcción y el empleo.

A pesar de las cifras positivas en las cuentas fiscales, el impacto social de estas medidas genera preocupación. En el sector público, los ajustes salariales quedaron por debajo de la inflación, afectando el poder adquisitivo de los trabajadores. Además, gremios como AMP han manifestado tensiones ante la falta de incrementos salariales en blanco y la implementación de bonos que no contribuyen al salario básico.

En cuanto al sector privado, el panorama también es complejo. Según reportes, los salarios en sectores como la construcción registraron pérdidas de poder adquisitivo de hasta un 20,3% debido a la inflación. A esto se suma la contracción del empleo privado registrado, que en La Rioja cayó un 10,4% en el tercer trimestre de 2024.

El ajuste fiscal también impactó en la obra pública, que representa una parte importante del gasto provincial. Si bien esto permitió a La Rioja y a otras provincias reducir sus déficits, también implicó una menor inversión en infraestructura, lo que afecta el desarrollo económico y la calidad de vida de los habitantes.

En este contexto, La Rioja se enfrenta al desafío de mantener el equilibrio fiscal alcanzado sin descuidar el impacto social y económico en su población. Si bien el superávit es un logro significativo, el gobierno provincial deberá abordar las tensiones en sectores clave y promover políticas que impulsen el desarrollo sostenible y la justicia social en la región.

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