Con la mejor imagen positiva en la provincia, el presidente podría definir el rumbo electoral de 2025, mientras el peronismo y la oposición tradicional enfrentan un desafío histórico.
Javier Milei se perfila como una figura clave para las elecciones legislativas de La Rioja, tanto en el ámbito provincial como nacional, gracias a su alta popularidad en la región, a pesar de liderar el ajuste económico más grande de la historia argentina. Este fenómeno pone en jaque a la dirigencia peronista, que gobierna la provincia desde 1983, y a la oposición tradicional, mientras La Libertad Avanza afina su estrategia electoral en un contexto de incertidumbre sobre la fecha de los comicios locales.
El fin de semana pasado, una cumbre de La Libertad Avanza en la fundación del exsenador Eduardo Menem dejó entrever que el partido libertario está consolidando su estructura en La Rioja, aunque aún no revela sus cartas. El silencio de Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y de Eduardo «Lule» Menem, estratega político de la presidencia, sugiere que la definición de la táctica electoral dependerá de la decisión del gobernador Ricardo Quintela sobre el calendario de las legislativas provinciales. Mientras las elecciones nacionales están confirmadas para octubre, la posibilidad de un desdoblamiento mantiene en vilo a todas las fuerzas políticas.
Milei ya demostró su peso electoral en 2023, cuando en las PASO presidenciales obtuvo el 36,42% de los votos en La Rioja, superando a Unión por la Patria y Juntos por el Cambio. Aunque Martín Menem no logró la gobernación ese año, el arrastre del presidente podría ser decisivo en 2025 para inclinar la balanza en favor de los candidatos legislativos de La Libertad Avanza. Este escenario representa un llamado de atención para Quintela, cuyo peronismo deberá enfrentar el desgaste económico y el avance libertario, y para la oposición de Juntos por el Cambio, que busca no quedar relegada.
Analistas coinciden en que la capacidad de Milei para convertirse en el «gran elector» dependerá de cómo su espacio traduzca la popularidad presidencial en una maquinaria electoral efectiva. Por ahora, La Rioja se prepara para un año político donde el líder libertario podría redibujar el mapa de poder provincial, desafiando décadas de hegemonía y obligando a los actores tradicionales a repensar sus estrategias.







