El exministro de Economía instó a superar egos para enfrentar al gobierno de Javier Milei, pero su retorno opaca la estrategia de Ricardo Quintela como referente nacional anti-Milei.
Sergio Massa, exministro de Economía y líder del Frente Renovador (FR), reapareció este sábado en la escena política con un contundente llamado a la unidad del Partido Justicialista (PJ), en medio de las tensiones entre el gobernador bonaerense Axel Kicillof y la expresidenta Cristina Kirchner. Durante un encuentro en San Fernando, Massa pidió dejar de lado «vanidades, egos y caprichos» para construir una alternativa sólida frente al gobierno de Javier Milei. Sin embargo, su retorno generó malestar en el peronismo riojano, donde el gobernador Ricardo Quintela busca posicionarse como referente nacional anti-Milei, una estrategia que queda invisibilizada por el protagonismo del tigrense.
«El momento del país amerita que no haya vanidades, egos, ni caprichos. Tenemos que contribuir a que haya unidad y una alternativa al gobierno», afirmó Massa, advirtiendo que «la división es la garantía de éxito de Milei». El ex candidato presidencial instó a priorizar un proyecto colectivo por encima de debates tácticos, como el calendario electoral en Buenos Aires, y cuestionó: «¿Hay o no hay vocación política de construir algo colectivo? ¿Es en unidad o no?». Sin embargo, su reaparición no fue bien recibida por todos: en La Rioja, el entorno de Quintela interpreta que el liderazgo de Massa diluye los esfuerzos del gobernador por erigirse como una figura central de la oposición al presidente libertario.
Massa también criticó la falta de propuestas concretas en el PJ, señalando que el foco en cuestiones electorales tácticas daña la confianza de la sociedad. «Mientras la sociedad espera que seamos los que proponemos alternativas, construimos esperanza y damos debate para renovarnos y asumir nuestros errores, estamos en un debate de táctica electoral», expresó. Para el líder del FR, la oposición debe ser «propositiva» y rechazar con firmeza las políticas de Milei, un rol que él busca encabezar al posicionar al Frente Renovador como garante de la unidad peronista.
El regreso de Massa, con su mensaje conciliador y su peso político, tensiona aún más las internas del PJ. En La Rioja, donde Quintela ha intentado capitalizar el descontento con el gobierno nacional, la irrupción del exministro es vista como un obstáculo. «La sociedad no nos va a perdonar que no hayamos tenido la generosidad y la capacidad de ceder», insistió Massa, dejando claro su objetivo de consolidar una oposición unificada. No obstante, su protagonismo reaviva las disputas por el liderazgo dentro de un peronismo que aún no logra definir una estrategia clara para las legislativas de este año.







