El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

La clase media argentina en la encrucijada: ¿recuperación o fractura definitiva?

Datos oficiales revelan una leve mejora en pobreza y desempleo, pero la desigualdad persiste. Expertos analizan si el potencial económico hacia 2030 podría revivir el sueño de una sociedad integrada o consolidar la brecha social. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó esta semana un informe que reactivó el debate sobre el futuro…

Datos oficiales revelan una leve mejora en pobreza y desempleo, pero la desigualdad persiste. Expertos analizan si el potencial económico hacia 2030 podría revivir el sueño de una sociedad integrada o consolidar la brecha social.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó esta semana un informe que reactivó el debate sobre el futuro de la clase media argentina. Aunque los números muestran una reducción de la pobreza –del 53% al 38% entre el primero y segundo semestre de 2024– y un desempleo del 6,4% (el más bajo en décadas), el coeficiente de Gini (0,43) confirma que la desigualdad sigue siendo una herida abierta. La pregunta que resuena es si el país podrá revertir su fragmentación social o si la brecha entre ricos y pobres se convertirá en un rasgo estructural.

Entre la nostalgia y la realidad
En su último ensayo, Clase media: mito, realidad o nostalgia, el sociólogo Guillermo Oliveto retrata una sociedad que añora su pasado homogéneo. «En los 70, el Gini era 0,36 y la pobreza no superaba el 5%. Hoy, ni siquiera los años 90 –con un 27% de pobreza– parecen un espejo alcanzable», explica. Las encuestas de Opinion Lab reflejan este malestar: el 60% de los argentinos cree que su calidad de vida es peor que en los 80, y un tercio considera que «la pobreza ya derrotó a la clase media».

Un presente dual
La investigación cualitativa de marzo pasado expone una Argentina dividida: mientras la clase alta recupera su capacidad de proyectar y la clase media alta «llega con lo justo», los sectores más vulnerables enfrentan restricciones crónicas. «El mes termina el día 20», resume un entrevistado de clase media baja. Para la clase baja, el objetivo ya no es progresar, sino «no caer en la marginalidad».

El dilema del 2030
El potencial económico abre un rayo de esperanza. Proyecciones de Abeceb y Aleph/Ecolatina señalan que, para 2033, sectores como energía, minería y agroindustria podrían generar u$s80.000 millones adicionales en exportaciones. Sin embargo, el desafío es cómo transitar el «largo puente» hasta entonces. «¿Lograrán Vaca Muerta o el litio cambiar la realidad del conurbano?», cuestiona Oliveto. El riesgo, advierten los expertos, es que el crecimiento consolide una élite conectada al mercado global, mientras el resto lucha por no rezagarse.

¿Prosa sin poesía?
El texto de Oliveto recurre al filósofo Edgar Morin para ilustrar el anhelo de la clase media: equilibrar la «prosa» (trabajo y esfuerzo) con la «poesía» (disfrute y realización). Hoy, ese equilibrio se quiebra. Las familias dibujan su bienestar con «árboles frondosos y viajes», pero la realidad se parece más a «platos vacíos y cuentas que no cierran».

La pregunta final
Mientras el Gobierno celebra la baja de la inflación y la reactivación, economistas como Martín Rozada (Universidad Di Tella) advierten que la pobreza rondará el 35% en 2025, lejos del 10% dorado. La disyuntiva, concluye Oliveto, no es solo económica: «Se trata de decidir si queremos ser un país más rico pero fracturado, o reconstruir una identidad donde la clase media no sea un recuerdo de Mafalda». El reloj de la oportunidad histórica ya está en marcha.


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