Con $450, la provincia se posiciona entre las de menor costo, mientras Pinamar y Pergamino encabezan el ranking nacional con valores que superan los $2.000.
En el marco del ranking de tarifas de transporte automotor urbano de pasajeros correspondiente a mayo de 2025, La Rioja emerge como una de las provincias con los costos más accesibles del país. Según el informe elaborado por la Asociación Argentina de Empresas de Transporte Automotor (AAETA), la tarifa en esta jurisdicción se ubica en $450, situándola en el puesto 57 del listado nacional. Este valor no solo la convierte en una de las más económicas fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), sino que contrasta marcadamente con ciudades como Pinamar ($2.105) o Pergamino ($1.774), que lideran el ranking con las tarifas más elevadas.
Entre las provincias con costos destacados, sobresalen también San Juan y San Luis, ambas con una tarifa de $750, y Ushuaia, en Tierra del Fuego, que registra $800. En la Patagonia, las diferencias son notorias: mientras Río Grande tiene un valor de $778, Comodoro Rivadavia supera los $1.100. Estas variaciones reflejan disparidades regionales que podrían asociarse a factores como subsidios locales, costos operativos o políticas de gestión diferenciadas.
El AMBA, segmentado en tres jurisdicciones desde abril de 2025, mantiene las tarifas más bajas a nivel nacional, especialmente en las líneas dependientes de Nación ($371.13). No obstante, fuera de esta región, La Rioja destaca por su eficiencia en la contención de precios, incluso por debajo de otras provincias del norte como Salta ($890) o Jujuy ($1.021).
Para los usuarios riojanos, esta tarifa implica un alivio en el gasto diario, en un contexto donde el transporte público es vital para conectar zonas urbanas y rurales. Sin embargo, especialistas advierten que los valores reducidos podrían tensionar la sostenibilidad del servicio si no están acompañados de apoyos estatales claros.
En conclusión, el mapa tarifario de mayo de 2025 evidencia un país fragmentado: desde el AMBA, con precios mínimos impulsados por subsidios nacionales, hasta provincias como La Rioja, que logran mantener costos bajos con estrategias locales. Mientras tanto, destinos turísticos y ciudades medianas enfrentan tarifas que duplican o triplican esos valores, profundizando desigualdades en el acceso al transporte.




