La Rioja atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. A la par del ajuste fiscal impulsado por el Gobierno nacional, la provincia enfrenta una caída sostenida del empleo, un nuevo incumplimiento de deuda externa y una creciente tensión política con la Casa Rosada.
Según datos del INDEC, La Rioja se encuentra entre las provincias más afectadas por la paralización de la obra pública, con una pérdida significativa de puestos de trabajo en el sector de la construcción, que representa uno de los pilares de su economía local. A esto se suma el derrumbe de la industria textil, que concentra casi la mitad del empleo industrial en la provincia.
En paralelo, la administración de Ricardo Quintela confirmó en febrero un nuevo default sobre el Bono Verde emitido en 2017, destinado a financiar el Parque Eólico Arauco. La provincia continúa negociando con acreedores internacionales mientras enfrenta un fallo judicial en EE.UU. que la obliga a pagar casi 40 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios.
El impacto no es exclusivo de La Rioja. Provincias como San Juan, Catamarca, Chaco y Tierra del Fuego también registran fuertes retrocesos en sectores clave como la construcción, la industria electrónica y el comercio minorista.
En este contexto, gobernadores de distintas regiones reclaman a Nación una redistribución más equitativa de los fondos y la reactivación de programas federales.
La tensión política escaló esta semana cuando Quintela encabezó una masiva movilización en respaldo a Cristina Kirchner, tras la ratificación de su condena en la causa Vialidad. “La patria nos necesita”, expresó el mandatario riojano, en un mensaje que también apuntó contra el modelo económico del presidente Javier Milei.
Mientras tanto, la incertidumbre se profundiza. La Rioja, con uno de los PBI per cápita más bajos del país, se convierte en símbolo de una crisis que golpea con más fuerza a las regiones alejadas del centro económico nacional. La pregunta que sobrevuela en los despachos provinciales es si habrá margen para revertir esta tendencia antes de que el impacto social sea irreversible.







