En una estrategia que ya usó en el final de su intendencia, el gobernador se rodea de familiares y amigos para asegurar que solo su sector tenga el control del gobierno. La movida, que se percibe como una señal de desconfianza, busca garantizar la continuidad del poder más allá de su mandato.
En un contexto de alta tensión política y de profundas disputas internas, el gobernador Ricardo Quintela parece estar recurriendo a una estrategia que ya le dio resultados en el pasado. Según fuentes políticas, el mandatario riojano estaría imitando el mismo modelo que utilizó en los últimos años de su gestión como intendente de la capital: rodearse de sus familiares y amigos en los puestos de poder para asegurar el control del gobierno.
La principal razón de esta estrategia sería la «desconfianza en todos sus funcionarios». En lugar de gobernar con el apoyo de un partido unido, Quintela estaría optando por un círculo de confianza más reducido. De esta manera, solo el quintelismo tendría el control de los fondos y de las decisiones importantes, lo que genera una profunda grieta en el justicialismo.
La movida de Quintela, que se enmarca en un escenario de crisis financiera en la provincia, es vista como un plan para «mantener el poder luego del 2027». Esta estrategia se alinea con la sospecha de que el gobernador busca emular el «modelo Zamora» y posicionar a su exesposa, Gabriela Pedrali, como la candidata a la gobernación. El gobernador, al fortalecer a su círculo más íntimo, busca asegurarse una salida tranquila del poder, con la certeza de que su influencia y su control sobre la provincia no se diluirán con el tiempo.
La desconfianza del gobernador en sus propios funcionarios es un reflejo de un justicialismo que se encuentra en un momento de gran fragmentación. Mientras el oficialismo lucha por mantenerse a flote en medio de una crisis económica y de acusaciones de corrupción, el gobernador, al cerrar su círculo de poder, podría estar generando un mayor descontento en la militancia y en los dirigentes que se sienten relegados, un factor que la oposición, liderada por Martín Menem, podría utilizar en su contra en las próximas elecciones.







