El peronismo de La Rioja enfrenta un complejo escenario de cara a las próximas elecciones legislativas. La proliferación de listas alternativas en la capital, encabezadas por figuras del propio oficialismo, pone en jaque la estrategia del gobernador Ricardo Quintela, quien busca mostrar unidad. En la oposición, el principal referente, Felipe Álvarez, se aleja de la contienda electoral para enfocarse en la actividad privada, generando una redistribución de fuerzas en la política local.
LA RIOJA.- El ajedrez político en La Rioja se juega a varias bandas y con final abierto. El gobernador Ricardo Quintela se enfrenta a una de las internas más complejas de su gestión, con un peronismo que no logra unificar criterios en el distrito clave de la capital. La aparición de listas alternativas a la oficial, impulsadas por figuras del propio oficialismo, no solo complica la elección, sino que también revela una profunda falta de consenso interno.
La tensión se concentra en la capital, donde las listas encabezadas por Roberto Valle (titular de Aguas Riojanas) e Ismael Bordagaray (ministro de Transporte) compiten por fuera de la propuesta principal. Esta fragmentación pone en riesgo el ingreso de figuras clave para el quintelismo, como el concejal Gonzalo Becerra, y expone una disputa de poder que incluso roza lo familiar, con el supuesto respaldo de Jerónimo Quintela, hijo del Gobernador, a una de las listas en pugna.
La situación generó un profundo malestar en el sector del intendente de la capital, Armando Molina, quien no fue incluido en el armado de la lista oficial y ha iniciado conversaciones con Bordagaray. Esta ruptura exhibe el triunfo de la vicegobernadora Teresita Madera y el grupo de la diputada nacional Gabriela Pedrali, quienes se posicionaron con la candidatura del diputado Juan Carlos Santander en un movimiento que muchos interpretan como una jugada con miras a las elecciones de 2027.
El desafío de la oposición y el futuro de Felipe Álvarez
Mientras el peronismo lidia con sus propias divisiones, la oposición también reconfigura su mapa. El ex legislador y referente de Juntos por el Cambio, Felipe Álvarez, una de las figuras más destacadas de la política riojana, decidió no ser candidato. Según su entorno, se ha volcado de lleno a la actividad privada, centrado en el sector de la minería, y ha rechazado los ofrecimientos para trabajar para cualquier espacio político. Su alejamiento, aunque podría ser temporal, deja un vacío en la oposición y obliga a una redefinición de roles.
La decisión de Álvarez se produce en un contexto en el que la ex intendenta Inés Brizuela y Doria emerge como la voz más dura de la oposición. Brizuela y Doria ha denunciado que el oficialismo busca violar la Constitución provincial con la postulación de candidatos que buscan un tercer mandato. Su advertencia de que impugnará estas candidaturas anticipa una batalla legal y política que podría sacudir el proceso electoral.
Con tantas listas en competencia en la capital, la falta de una unidad clara en el peronismo y la reestructuración de la oposición, el panorama riojano se presenta con un final abierto y con gran incertidumbre. Los próximos días serán decisivos para saber si las partes lograrán alinear sus fuerzas o si las fracturas actuales se profundizarán, marcando un nuevo capítulo en la política de la provincia.







