Un nuevo informe de la ONG Argentinos por la Educación encendió la alarma en el sistema educativo provincial. Según el estudio, apenas 5 de cada 100 estudiantes riojanos que comenzaron la primaria en 2013 lograron terminar la secundaria en 2024 en el tiempo esperado y con los conocimientos básicos requeridos en Lengua y Matemática.
La cifra, que sitúa a La Rioja entre las provincias con peores resultados del país, forma parte del Índice de Resultados Escolares (IRE), un indicador que combina datos de la trayectoria de los alumnos (sin abandono ni repitencia) con los resultados de las pruebas Aprender.

El dramático panorama provincial
El informe revela que, en La Rioja, la mayoría de los estudiantes no llega a completar su educación obligatoria «en tiempo y forma». La cifra de apenas 5 de cada 100 alumnos con los saberes esperados contrasta de forma crítica con el promedio nacional, que ya de por sí es bajo (10 de cada 100), y se mantiene en el mismo nivel que provincias como Corrientes y Formosa.
A pesar de que el estudio muestra una mejora a nivel nacional en las trayectorias —es decir, menos repitencia y abandono—, este avance no se traduce en mayores aprendizajes. El problema principal reside en los resultados de Matemática, donde el desempeño de los alumnos ha caído de forma significativa. En las pruebas Aprender 2024, casi la totalidad de los estudiantes no alcanzó el nivel satisfactorio en esta materia.

Un problema de fondo: la relación con el nivel socioeconómico
El informe de Argentinos por la Educación destaca una clara correlación entre los resultados educativos y el nivel socioeconómico de las provincias. Aquellas jurisdicciones con menor índice de resultados escolares, como Chaco, Santiago del Estero y Misiones, también presentan una mayor proporción de estudiantes en los quintiles de ingresos más bajos.
En el extremo opuesto, la Ciudad de Buenos Aires lidera el ranking con un 23% de estudiantes que terminan la secundaria en tiempo y forma. La acompaña un selecto grupo de provincias, como Tierra del Fuego, Córdoba y La Pampa, todas por encima del promedio nacional.

El desafío para La Rioja es mayúsculo. Los datos demuestran que, más allá de la asistencia y la permanencia, el verdadero problema radica en la calidad de los aprendizajes. Mejorar la enseñanza, especialmente en áreas clave como Matemática, es la asignatura pendiente para que la educación deje de ser un privilegio y se convierta en una verdadera herramienta de desarrollo para todos los jóvenes riojanos.







