La futura jefa de bloque oficialista confirmó a la cúpula radical que la reforma laboral ingresará por el Senado. Sin embargo, la decisión de sus aliados de no modificar la «ley de leyes» que llegue de la Cámara baja enciende las alarmas en el gobierno de Quintela: si los fondos extra no se consiguen en Diputados, el reclamo podría morir en la Cámara alta
Mientras transita sus últimos días como ministra de Seguridad, Patricia Bullrich comenzó a desplegar su influencia en el Senado con un objetivo claro: blindar la gobernabilidad de Javier Milei antes del inicio de las sesiones extraordinarias. En una reunión clave con la conducción del bloque de la Unión Cívica Radical (UCR), la senadora electa trazó la hoja de ruta para diciembre, dejando una definición que resuena con preocupación en las provincias del norte, y especialmente en La Rioja.
El encuentro, realizado en el segundo piso del Palacio Legislativo con el correntino Eduardo Vischi, la mendocina Mariana Juri y el pampeano Daniel Kroneberger, confirmó que el Senado será la cámara de origen para la reforma laboral. Pero el dato político que altera los planes del gobernador Ricardo Quintela surgió al discutir el Presupuesto 2026.
El «cepo» al Presupuesto y el temor riojano
Durante la charla, Vischi adelantó la postura institucional del radicalismo: respetar la tradición de que el Senado actúa como cámara revisora sin alterar los números aprobados en Diputados. “Lo que tenemos para aportar lo hacemos allá”, sentenció el jefe de la bancada radical, dando a entender que la UCR no abrirá el debate fiscal una vez que el proyecto cruce el Salón de los Pasos Perdidos.
Para la administración riojana, esta definición es una pésima noticia. La estrategia de Quintela —y de su aliado santiagueño Gerardo Zamora— contemplaba la posibilidad de corregir en el Senado cualquier «olvido» o recorte que pudiera sufrir el reclamo por la deuda histórica del punto de coparticipación durante la batalla en Diputados.
Si el radicalismo cierra filas con Bullrich y se niega a modificar el texto para evitar que vuelva a la cámara de origen, La Rioja queda obligada a ganar la batalla de los fondos «a todo o nada» en la Cámara baja. El margen de error se reduce a cero: si el dinero no está impreso en la media sanción, difícilmente se agregue en el Senado.
Reforma laboral: presión para Rejal y Pagotto
La confirmación de que la reforma laboral entrará por el Senado también pone el foco sobre los representantes riojanos, en un escenario de paridad extrema donde cada voto vale oro.
Por un lado, el senador oficialista Juan Carlos Pagotto (LLA) deberá traccionar para garantizar el dictamen de la ley que la Casa Rosada considera fundacional. Por el otro, el senador Fernando Rejal, espada legislativa de Quintela e integrante del bloque disidente Convicción Federal, quedará en el centro de la escena.
Rejal, que se ha movido con autonomía del kirchnerismo duro, deberá decidir si mantiene su postura de «gobernabilidad crítica» o si se pliega al rechazo que impulsará el peronismo tradicional. Su voto será una moneda de cambio vital en la negociación financiera que la provincia mantiene con la Nación.
Sin definiciones sobre Villaverde
En el cónclave hubo tiempo para desmarcarse de las polémicas internas. Ambas partes negaron haber tratado la situación de Lorena Villaverde, la senadora electa por Río Negro cuyo pliego fue impugnado por falta de idoneidad moral. «No vine a pedir por Villaverde», fue la tajante respuesta de Bullrich ante la consulta periodística.
La futura jefa del bloque libertario prefiere concentrarse en la «alta política»: asegurar los números para la agenda de verano y neutralizar la capacidad de daño de los gobernadores opositores en un Senado que, a partir del 10 de diciembre, será el terreno donde se defina la suerte del programa económico de Milei.




