Luna blinda la alianza con los privados para salvar la Chaya 2026 frente al recorte nacional

El ministro de Turismo y Culturas refuerza el esquema de trabajo conjunto con hoteleros y gastronómicos para sostener el festival. En un contexto de asfixia financiera, el oficialismo riojano apuesta a la «pata privada» para garantizar la infraestructura y los servicios de la fiesta mayor.


En la recta final hacia el inicio de la Fiesta Nacional de la Chaya 2026, el ministro de Turismo y Culturas de La Rioja, Gustavo Luna, envió un mensaje de fuerte pragmatismo político al sector empresarial. Bajo la premisa de que la participación privada es el «pilar fundamental» para el desarrollo provincial, el funcionario busca consolidar un esquema de gestión mixta que permita amortiguar el impacto del desfinanciamiento de las políticas culturales por parte de la Casa Rosada.

El modelo de «resistencia» público-privada

Luna destacó que la edición de este año, que se desarrollará del 13 al 15 de febrero, es el ejemplo máximo de la necesidad de un trabajo coordinado con hoteles, restaurantes y comercios. Para el Ministerio, la Chaya no es solo un evento identitario, sino una herramienta de supervivencia económica para cientos de trabajadores de la «industria creativa».

  • Sostenimiento del empleo: El ministro resaltó que la presencia del Estado en esta articulación busca salvar puestos laborales en el gremio de los gastronómicos y emprendedores locales.
  • Impacto en el sector: Según estimaciones oficiales, la afluencia turística a nivel nacional ha caído más de un 30%, lo que obliga a la provincia a redoblar esfuerzos en infraestructura y atención para seguir siendo competitiva.

Grilla confirmada y apuesta al turismo de bienestar

A pesar de las dificultades presupuestarias, el Gobierno confirmó una grilla que combina figuras de peso nacional con artistas riojanos. El viernes 13 abrirán la escena Abel Pintos y el Loco Amato, mientras que el sábado 14 será el turno de Soledad y Ulises Bueno. El cierre del domingo 15 estará a cargo del embajador cultural riojano, Sergio Galleguillo y La LBC.

Luna insistió en que el futuro de La Rioja está ligado al «turismo de bienestar» y la puesta en valor de recursos naturales como el Parque Talampaya y Laguna Brava. Sin embargo, aclaró que sin la inversión de los pequeños y medianos empresarios en gastronomía y hotelería, el potencial paisajístico de la provincia encuentra un techo difícil de superar.

El factor social: Diagnóstico y cercanía

El funcionario no esquivó la realidad de los bolsillos locales y trazó un diagnóstico severo: «Nadie llega a fin de mes». Ante este escenario, la Chaya se presenta como una oportunidad de «abrazo intergeneracional» y de movimiento de divisas en una economía golpeada por la retracción del consumo masivo.

Desde la cartera de Turismo remarcaron que el apoyo privado es «imprescindible» para que el festival mantenga su estatus de uno de los más importantes del país, especialmente en un año donde el mantenimiento de las rutas nacionales en la provincia presenta un deterioro que roza el 36%, dificultando el acceso terrestre de los visitantes.